Los tres cerditos

Había una vez tres pequeños cerditos que eran hermanos y se querían mucho entre todos. Lo que más les gustaba era tocar música. El cerdito mayor podía tocar el piano, el del medio el violín y el más pequeño, le arrancaba hermosos sonidos a su flauta. Desde que habían nacido, aprendieron a compartir todo lo que tenían y a ayudarse de manera incondicional. Un día, decidieron que cada uno se construiría una casa, pues el corralito en el que vivían ya les estaba quedando muy pequeño a los tres. —Yo voy a hacer mi casita de paja —dijo el menor de (…) Leer el Cuento Infantil >>

Piel de Oso (2da parte)

En nuestro capítulo anterior, fuimos testigos de como un guerrero noble se veía obligado a aceptar la penitencia del diablo para subsistir después de la guerra. Sin tener ningún lugar al cual ir, Piel de Oso anduvo de pueblo en pueblo, cargando aquella abominable piel que hacía que todos le tuvieran miedo. En cuestión de días, la suciedad se acumuló en su cuerpo como una plaga que obligaba a las personas a apartarse de él. Nadie quería dejarlo entrar en su casa a pasar la noche. A causa de su mugriento aspecto, la gente lo miraba con desdén y trataba (…) Leer el Cuento Infantil >>

Piel de oso (1ra parte)

Había una vez un joven muy valeroso que se alistó en el ejército para ir a la guerra. La batalla se extendió por años y en todo ese tiempo, él peleó y dio lo mejor de sí hasta que se hizo la paz. Lleno de condecoraciones, pudo volver a casa, solo para enterarse de que sus padres habían muerto. Así que el soldado pidió asilo a sus hermanos menores, que se habían quedado en la ciudad a diferencia de él, y se habían casado y formado familias. Sin embargo, ellos tenían el corazón tan duro que rechazaron dejarlo entrar en (…) Leer el Cuento Infantil >>

El soldadito de plomo

Había una vez un niño al que le regalaron una caja llena de soldados de plomo. Todos eran muy apuestos y valientes, pero había uno al que le faltaba una pierna. A pesar de todo, el infante los cuidaba a todos con mucho esmero. Una vez que él se retiraba a dormir y el reloj marcaba las doce de la noche, todos sus juguetes cobraban vida. Los soldaditos salían de su caja en fila y se formaban haciendo los honores sobre su escritorio. Más allá, una hermosa bailarina de porcelana comenzaba a bailar al ritmo de un vals inexistente. Y (…) Leer el Cuento Infantil >>

Barba Azul (2da parte)

En nuestro capítulo anterior de este misterioso cuento, vimos como la esposa de Barba Azul era consumida por la curiosidad de ver que había en el gabinete prohibido, el que se abría con la llave más pequeña. Pues bien, la incauta muchacha usó esa llave que su esposo le había advertido no tocar, aprovechando la ausencia de sus invitadas y descendió por una larga escalera, hasta un sótano muy oscuro. Cuando lo alumbró con la lamparita que llevaba en la mano, ¡el horror! Sus ojos no podían creer lo que veían. Ahí yacían todas las cabezas de las esposas anteriores (…) Leer el Cuento Infantil >>

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