La ondina

Erase una vez dos hermanitos que se querían mucho y acostumbraban jugar juntos a la orilla de un manantial. Pero quiso la mala suerte que un día, mientras estaban jugando, cayeron a las aguas de la lagunilla hasta lo más profundo, donde vivía una ondina malvada que apenas los vio, los quiso convertir en sus sirvientes. —¡Ahora sí que los he cogido! —exclamó— De ahora en adelante, tendrán que trabajar para mí y hacer todo lo que yo les diga. ¡Y pobres de ustedes si se intentan escapar! Por más que buscaron una salida que les permitiera escapar del manantial, los (…) Leer el Cuento Infantil >>

La leyenda del girasol

Cuenta una antigua leyenda guaraní que una vez hubo dos poderosos caciques, llamados Pirayú y Mandió, que vivían cada uno con sus respectivas tribus a los dos lados del río Paraná. Ambos mantenían una relación cordial por el bien de ambos pueblos, que además de intercambiar los productos que conseguían gracias a la agricultura, la caza y la pesca, se reunían de vez en cuando para celebrar sus fiestas. Parecía pues que nada ni nadie sería capaz de arruinar la paz que existía entre ambos. Un día, Mandió le dijo a Pirayú que la mejor manera de mantener la armonía entre las dos (…) Leer el Cuento Infantil >>

La salvación de Moisés

Anteriormente hablamos sobre la historia de los israelitas y como después de vivir un período de prosperidad en Egipto, cayeron en desgracia y fueron esclavizados por el Faraón. Este hombre tan malvado temía que ellos se revelaran y fue por eso que ordenó matar a todos los varones recién nacidos. Pero una madre amorosa logró salvar a su bebé, colocándolo en una cesta que dejó flotando a la deriva por el río Nilo. Ella tenía confianza en que Dios salvaría a su bebé y lo guiaría hasta un lugar donde nadie pudiera hacerle daño. Y así fue. Mientras el bebé (…) Leer el Cuento Infantil >>

El lobo y el cordero en el arroyo

Una vez, un lobo decidió bajar hasta un río para distraerse un poco del hambre que tenía. Hacía días que no conseguía cazar nada decente, pues por desgracia, sus presas eran más astutas que antes. Ya ninguna se quedaba sola ni se acercaba a él, convencida de que les haría daño. ¡Y eso como lo hacía rabiar! —Tengo tanta hambre que sería capaz de comerme a un jabalí completo —murmuraba, de camino al arroyo. Ahí no encontró a ningún jabalí, sino a un pequeño cordero que más abajo, bebía tranquilamente de las aguas. El lobo pensó que era su día de (…) Leer el Cuento Infantil >>

El árbol de las preocupaciones

Había una vez un rico comerciante que compró una antigua casa colonial. Era una construcción preciosa pero tan vieja, que necesitaba un montón de reparaciones antes de ser habitada. De modo que el acaudalado hombre se puso a buscar un carpintero que pudiera cumplir con el trabajo. —Si quiere que esa casa recupere su esplendor de antes, vaya y consiga al mejor carpintero de la ciudad, que vive cerca del centro —le aconsejaron algunos de sus clientes—, de ese sujeto no tendrá ninguna queja. Y además siempre le cobra lo justo. Muy apurado, el comerciante fue a buscar a dicho carpintero (…) Leer el Cuento Infantil >>

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