El lobo y el cordero en el arroyo

Una vez, un lobo decidió bajar hasta un río para distraerse un poco del hambre que tenía. Hacía días que no conseguía cazar nada decente, pues por desgracia, sus presas eran más astutas que antes. Ya ninguna se quedaba sola ni se acercaba a él, convencida de que les haría daño. ¡Y eso como lo hacía rabiar! —Tengo tanta hambre que sería capaz de comerme a un jabalí completo —murmuraba, de camino al arroyo. Ahí no encontró a ningún jabalí, sino a un pequeño cordero que más abajo, bebía tranquilamente de las aguas. El lobo pensó que era su día de (…) Leer el Cuento Infantil >>

Los monos bailarines

Había una vez un príncipe que se sentía muy aburrido en su palacio, a pesar de que su padre, el rey, se esforzaba por concederle todos sus caprichos. Cualquier juguete que su hijo quería, lo tenía al instante, y si deseaba adoptar mascotas como perros, gatos o conejos, se los daban por montones. Pero estaba tan malcriado que pronto se olvidaba de todos ellos y ya estaba exigiendo algo más. Cierto día, se le metió en la cabeza que sería divertido contar con sus propios monos acróbatas, que pudieran bailar y entretener cuando él lo ordenara. El rey como de (…) Leer el Cuento Infantil >>

El ciervo enfermo y sus visitantes

En lo más espeso del bosque vivía un ciervo que siempre era muy sociable con todos, a tal grado que muy a menudo salía de su casa para pasear un conversar con los otros animales. No sabía estar solo y su mayor temor, era quedarse sin amigos. Por eso procuraba mostrarse amable con todo el mundo. Algunos animales lo querían sinceramente. Pero otros, solo esperaban el momento de aprovecharse de su carácter noble y gentil. Cierto el día, el ciervo cayó muy enfermo y después de visitar al búho, que era el doctor del bosque, este le recomendó guardar reposo (…) Leer el Cuento Infantil >>

El asno y su comprador

En una granja muy próspera vivía un labrador que era muy diligente con todos sus animales. Desde pequeño estaba acostumbrado a trabajar mucho y no le gustaba perder el tiempo. Al ver que cada vez le costaba más trabajo arar la tierra, decidió comprarse un buen asno que le ayudara en sus labores del día. Con este pensamiento en mente, se dirigió al mercado del pueblo más cercano, donde seguramente podría conseguir alguno que le sirviera. Efectivamente, llegó hasta el establo de un comerciante de animales que no dudó en ofrecerle uno de sus burros más hermosos. Pero el labrador (…) Leer el Cuento Infantil >>

El canoso y sus pretendientes

Erase una vez un hombre muy rico que había decidido casarse. Sabía muy bien que encontrar una buena esposa no iba a ser problemas, pues además de ser el sujeto más adinerado de la región; con una hermosa mansión, múltiples propiedades, y decenas de coches y caballos a su servicio, era también muy atractivo. Su mayor orgullo era su abundante cabello, que a pesar de estarse cubriendo de canas, lo seguía haciendo muy guapo a los ojos de las mujeres. Así pues, se dispuso a ir al pueblo en buscar de alguna mujer a la cual cortejar. Al final conoció (…) Leer el Cuento Infantil >>

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