Yosaku y el pájaro mágico

Publicado por: Erika GC

Yosaku era un joven japonés muy pobre que todos los días iba al bosque a recoger madera, para venderla y poder comer con lo que ganaba. Un buen día, mientras volvía de la faena, se encontró en el camino con un hermoso pájaro atrapado en una jaula.

—Pobrecillo —dijo—, lo liberaré para que pueda volar.

Abrió la puerta de la jaula y el pajarillo salió volando contento.

Esa misma noche, mientras Yosaku se preparaba para dormir en su cabaña, alguien tocó a la puerta. Afuera era muy tarde y caía una fuerte nevada. Fue por eso que el joven se sorprendió al ver a una hermosa y frágil muchacha que lo miraba al otro lado del umbral.

—Vine a visitar a mi familia y se me hizo tarde —dijo ella, ¿puedo pasar la noche contigo?

—Me gustaría mucho, pero no tengo nada que ofrecerte —le dijo él—, no tengo comida, ni una cama donde dormir.

—Eso no importa, solo quiero un techo.

Yosaku aceptó entonces y la invitó a pasar para calentarse. Como la nevada no paraba de caer, la noche se convirtió en varios y él y la desconocida se enamoraron. Para cuando el invierno terminó habían acordado casarse y fue así como se convirtieron en la pareja más feliz del mundo.

Un día, la esposa de Yosaku le pidió que le comprara hilos de todos los colores que encontrara en el mercado, para desconcierto de él. Cuando se los hubo traído todos, ella se encerró en su habitación por tres días completos, sin dormir ni comer, ni hablar con él. Pero al finalizar el tercer día, salió sosteniendo en sus manos la más fina y maravillosa tela que Yosaku hubiera visto.

Aquel tejido era más delicado que la seda y parecía tener todos los colores del mundo.

—Si vendes esta tela en el mercado, podrás sacar mucho dinero —le dijo ella, a lo que Yosaku accedió contento.

Sucedió que aquel día pasó el rey por el mercado, el cual al ver tan magnífico tejido, lo compró todo para hacerse un traje y la pagó a Yosaku con creces. Pero también le encargó que le tejiera más, pues quería una capa que hiciese juego con su vestimenta.

Yosaku volvió a darle la buena noticia a su esposa, quien de nuevo se encerró a tejer por tres días. Cuando terminó, se veía pálida y débil.

—Es la última vez que lo hago —le dijo—, no quiero enfermar.

Lamentablemente, el rey quiso todavía más tela para hacerle un kimono a la princesa. Cuando Yosaku le dijo que era imposible, amenazó con ejecutarlo y su esposa se transformó entonces en el hermoso pajarillo al que había salvado aquel día. Era ese pájaro el que tejía tan preciosamente batiendo sus alas cuando nadie lo veía.

El pájaro picó en los ojos al emperador dejándolo ciego y huyó con Yosaku al bosque, donde volvió a convertirse en doncella.

Juntos, se fueron muy lejos viviendo bien gracias al oro obtenido con las telas y fueron muy felices.

Deja tu voto para que el autor sepa cuánto te gustó:

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars6 Stars7 Stars8 Stars9 Stars10 Stars (11 votos, resultado: 7,55 de 10)
Cargando…

Al autor del cuento le gustaría que lo apoyes apretando estos botones sociales y.... no te olvides de dejarle un comentario MÁS ABAJO!

Publicado por: Erika GC

Te Recomendamos: