¿Por qué los tigres tienen rayas?

En una aldea de la India, vivía un hombre que todos los días iba a sentarse a las orillas del río para pescar. Lo acompañaba un enorme búfalo al que conocía desde niño. Con el paso del tiempo, el campesino había logrado domesticarlo a tal punto que la enorme bestia se dejaba acariciar por él, le ayudaba a acarrear agua desde la rivera y trabajaba para él. Un día, el búfalo levantó la cabeza como si buscara algo en la distancia, muy nervioso. —¿Qué te sucede, amigo? —le preguntó el hombre. —Creo que estoy olfateando a un enemigo. En ese momento (…) Leer el Cuento Infantil >>

Al este del sol y al oeste de la luna (4ta parte)

En el capítulo anterior de nuestra historia, vimos que la protagonista se encontraba con el Viento del Este, el cual le ofreció a llevarla con su hermano, el Viento del Oeste. —Yo nunca he escuchado hablar acerca del palacio que menciones, pero puede que él sí sepa algo —le dijo—, súbete sobre mi espalda e iremos a verlo enseguida. Y la muchacha se montó sobre el vendaval, que sopló por encima de hermosos campos hasta depositarla ante su hermano. Cuando la joven le contó que tenía que ir a un castillo que quedaba al este del Sol y al oeste de (…) Leer el Cuento Infantil >>

La reina de las nieves (4ta parte)

En el capítulo anterior de nuestro cuento, vimos que Gerda llegó a la casa de una hechicera, que como siempre había deseado tener una niña, le puso un encantamiento para que decidiera quedarse con ella. Todos los días le llevaba un plato lleno de frescas cerezas para que pudiera comer y peinaba sus largos cabellos rubios con un peine de oro, hasta dejarlos rizados y bonitos. Pero en el fondo, el cariño que Gerda sentía por su amigo Kai no se había esfumado del todo. Y una mañana, cuando se despertó con la fragancia de las flores del jardín, se (…) Leer el Cuento Infantil >>

El león y su hijo

Un león salvaje, harto de que los hombres le dieran caza, decidió emigrar a tierras muy lejanas para vivir tranquilo. Al cabo de un tiempo logró tener un hijo, que creció hasta convertirse en un cachorro muy inquieto. Un día le preguntó a su padre, quien ya era muy anciano, si ellos eran naturales de esa tierra en la que habitaban. —No, hijo mío. Venimos de una tierra distinta, la cual abandoné para quedarme aquí. El leoncillo le preguntó porqué había hecho eso. El viejo león le dijo la verdad: los hombres estaban dando caza a los suyos y tenía (…) Leer el Cuento Infantil >>