El león, el asno y el gallo

Erase una vez un asno que disfrutaba de pasear distraídamente entre los pastizales. A menudo solía escaparse ahí para retozar cuando el amo no le daba trabajo, pues vivía en una granja donde se le usaba para jalar el arado o transportar al dueño. Como no eran demasiado exigentes con él, vivía tranquilo y feliz, pues tenía un techo bajo el cual dormir y comida todos los días. Lo único que le reprochaban los otros animales, era el ser tan despreocupado cuando se iba a caminar solo. Había depredadores en las afueras y si se acercaban demasiado, podrían hacerlo pedazos. (…) Leer el Cuento Infantil >>

Simbad en la tierra de Ceilán

En nuestra historia anterior sobre Simbad, vimos como el valiente marinero naufragaba de nuevo y se enfrentaba al Viejo del Mar, una espantosa criatura que lo tuvo esclavizado por días. Aquella mañana, el carguero (que se llamaba igual que él, por si lo habías olvidado), volvió a presentarse en su residencia de buen ánimo. Simbad lo recibió con los brazos abiertos y una vez más se sentaron a la mesa a almorzar juntos. —Supongo que estarás ansioso por escuchar la historia de mi sexto viaje en el mar, el penúltimo de los que hice —le dijo él—, fue ciertamente una aventura (…) Leer el Cuento Infantil >>

El nacimiento de la Luna y el Sol

Cuentan los mitos mexicanos que hace mucho tiempo, la Tierra estaba envuelta en una total oscuridad, pues no existía un sol que alumbrara y diera calor a los seres vivos. Dándose cuenta de esto, los dioses decidieron reunirse en la gran ciudad de Teotihuacán, que estaba en el cielo. Había entre los hombres un lugar que era como la sombra de este paraíso, con sus grandes pirámides y amplias calles de piedra, al que le pusieron el mismo nombre. Después de mucho deliberar, los dioses decidieron encender una enorme hoguera entre los habitantes de dicha ciudad para crear el sol. (…) Leer el Cuento Infantil >>

Simbad y el Viejo del Mar

En nuestra aventura anterior, vimos como Simbad lograba escapar de las cavernas en las que lo habían encerrado junto a su fallecida esposa. Quedaban todavía historias por contar al carguero pobre, que como ya se había hecho costumbre, acudió al siguiente día para comer con él y escuchar sus relatos. Una vez que hubieron terminado su opulento almuerzo, Simbad comenzó a hablarle sobre el quinto de sus viajes. —Me había cansado de nuevo de la vida de rico en Bagdad y quise tener más aventuras —dijo—, así que me compré otro barco y busqué más hombres para partir de inmediato. Nos (…) Leer el Cuento Infantil >>

Piel de asno

Había una vez un rey que se había casado con una hermosa mujer, la cual le dio una bella hija. Pero la reina enfermó gravemente tiempo después y antes de morir, le hizo prometer a su esposo que solo se volvería a casar con una mujer que fuera más bonita y virtuosa que ella. El soberano pues, empezó a buscar por todos los rincones del reino a una chica que igualara la belleza y dones de su difunta esposa, sin encontrarla. Mientras tanto, su hija creció y se convirtió en una muchacha hermosísima, aun más preciosa que su madre y (…) Leer el Cuento Infantil >>

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