Simbad en la tierra de Ceilán

En nuestra historia anterior sobre Simbad, vimos como el valiente marinero naufragaba de nuevo y se enfrentaba al Viejo del Mar, una espantosa criatura que lo tuvo esclavizado por días. Aquella mañana, el carguero (que se llamaba igual que él, por si lo habías olvidado), volvió a presentarse en su residencia de buen ánimo. Simbad lo recibió con los brazos abiertos y una vez más se sentaron a la mesa a almorzar juntos. —Supongo que estarás ansioso por escuchar la historia de mi sexto viaje en el mar, el penúltimo de los que hice —le dijo él—, fue ciertamente una aventura (…) Leer el Cuento Infantil >>

La araña y el gusano de seda

Había en un rincón muy profundo del bosque, sobre las ramas de un alto roble, dos pequeñas criaturas que se afanaban en tejer cada una a su manera. La primera era una araña, que moviéndose a toda velocidad hilaba su tela llena de hilos transparentes. La segunda, un gusano de seda que más lentamente, fabricaba la suya con toda minuciosidad. Cada año al llegar el verano, era lo mismo. La araña se ufanaba de su trabajo y se burlaba del pobre gusano por ir tan despacio. Creía pues, que no había en el mundo alguien que tejiera mejor su tela. (…) Leer el Cuento Infantil >>

El traje nuevo del Emperador

Había una vez un Emperador que era sumamente vanidoso y presumido. Siempre gustaba de vestir con las mejores ropas y estaba obsesionado con ser mejor que los demás, pues pensaba, alguien de su cargo lo merecía. Un día, al buscar en su armario y encontrarse con los mismos trajes de siempre, decidió salir a la ciudad para ver que ropa nueva podía comprarse. Ocurrió que justo ese mismo día, un estafador apareció en el pueblo, haciendo pasar por un fino comerciante de telas. En frente de un público lleno de tontos y escépticos, el ladrón alzaba las manos en el (…) Leer el Cuento Infantil >>

Los zapatos rojos

Había una vez una niña muy pobre que se quedó sin nadie en el mundo. Su madre acababa de morir y ella se tenía que vestir con harapos, e ir con los pies descalzos. Por fortuna, una buena y anciana señora se apiadó de ella y la adoptó como si fuera su hija. Esta era una viuda con mucho dinero, que tan pronto como hubo acogido a la pequeña, fue a comprarle ropa y zapatos. Lo primero que la chiquilla vio al entrar en la zapatería, fueron unos zapatitos rojos de charol que le encantaron. Su benefactora sin embargo, no (…) Leer el Cuento Infantil >>

La serpiente blanca

Había una vez un rey que siempre estaba al tanto de todo lo que ocurría en su reino, nada escapaba de su conocimiento. De cualquier cotilleo él siempre se enteraba antes que sus criados, conocía los nombres de todos sus habitantes y siempre sabía lo que debía hacerse para resolver los problemas. Todos lo tenían por un hombre sabio. Su Majestad tenía una costumbre muy particular que intrigaba a sus servidores. Cada noche después de cenar, cuando sus cortesanos se habían retirado, pedía un último plato a su criado de confianza. Este llegaba con una fuente de plata tapada, que (…) Leer el Cuento Infantil >>

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