Las orejas del conejo

Miles de años atrás, cuando todos los animales vivían en armonía en medio de la naturaleza, el conejo no tenía las largas orejas que le conocemos hoy en día. Estas más bien eran puntiagudas y pequeñitas, iguales a las de los gatos. Y el pobre animal se sentía tan chiquito e insignificante, que todo el tiempo vivía comparándose con otras criaturas. —Ay, pero que pequeño que soy —se lamentaba—, ojalá pudiera ser tan grande como los elefantes, que se hacen notar adonde quiera que van. O tan fiero con los leones, a los cuales todo el mundo respeta. En cambio con (…) Leer el Cuento Infantil >>

La zorra y la serpiente

El siguiente cuento infantil está basado en una fábula de Esopo y nos muestra la importancia de aceptarnos a nosotros mismos. En lo más profundo del bosque, habitaban muchos animales que vivían en madrigueras. La zorra tenía la suya bajo las raíces de un frondoso roble. Ahí había crecido, se había criado y había tenido a sus cachorritos, hasta que estos fueron lo bastante mayores como para dejar el hogar e ir a hacer sus propias madrigueras. Un día, una serpiente llegó a habitar en las ramas más altas del árbol. Tenía un cuerpo largo, lustroso y lleno de escamas. (…) Leer el Cuento Infantil >>

Rudolph, el reno

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo en Laponia, la tierra de los renos, nació uno muy peculiar con el nombre de Rudolph. Tenía un pelaje marrón y muy resistente a la nieve como el resto de sus compañeros, y dos astas que prometían ser muy poderosas, pero también tenía una nariz muy roja y brillante, que resplandecía de manera insólita en las noches más oscuras. Los otros renos, que no comprendían lo que era diferente a ellos, pronto comenzaron a burlarse de él a causa de su nariz. —¡Te ves como un payaso! —le decían, cada vez que el pobre (…) Leer el Cuento Infantil >>

El asno y la perrita faldera

En una granja muy próspera, vivía un granjero que tenía muchos animales, pero su preferido era su perrita perrita faldera, una criaturita que le hacía fiestas todos los días al llegar a casa y le lamía los dedos de las manos para demostrarle su cariño. Ella vivía en casa con la familia, dormía junto al fuego y comía bajo la mesa las sobras que su amo le daba. Estaba también un joven asno con el que el granjero iba todos los días a hacer la labranza y recorrer los campos. Esta bestia de carga le servía de transporte y también (…) Leer el Cuento Infantil >>

El cuervo que quiso ser cisne

Hubo una vez un cuervo que, descontento como estaba consigo mismo, se pasaba todos los días mirando con anhelo y envidia hacia un precioso estanque donde solía nadar un cisne. Esta magnífica ave poseía un plumaje blanco como la nieve y tan suave y esponjado, que no importaba cuanto se sumergiera en el agua, siempre permanecía seco e impecable. —¡Qué injusto es que un animal como ese tenga plumas tan hermosas! —graznaba el cuervo para sí mismo— Yo lo merezco más que él, pues soy más astuto, más distinguido. Puedo volar de un lado a otro. En cambio ese, lo único (…) Leer el Cuento Infantil >>

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