En una ocasión, un oso muy grande y fuerte sentía que moría de hambre, sed y mucho calor. Sabemos que a ellos les encanta jugar y comer mucha miel. Caminó en busca de alimento y pronto vio un panal de abejas, se acercó con cuidado y les dijo:

-“Abejitas tengo mucha hambre, ¿me invitan un poco de miel?

Pero ellas respondieron fastidiadas:

-“¿Sabes cuánto tiempo tardamos para juntar un poco de esta rica miel que tanto quieres? Es para nosotras, y  ¡no te daremos nada, es mas, vete!.

El oso no pudo soportar semejante respuesta y humillación, así que subió al árbol muy enojado a botar violentamente como sea el panal. Enfurecidas todas las abejitas le dijeron:

-“Ahora veras lo que te haremos, todas te picaremos y ya sabes lo que te espera”.

Enfurecidas fueron detrás del oso, que lo único que le quedó fue escapar, y aunque si corrió mucho peligro, vaya que si logro salvarse esta vez con mucha suerte.

 

Nunca debemos enojarnos y perder la paciencia tan fácilmente, trae malos resultados.

 

 

 

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