Robinson Crusoe

Publicado por: Erika GC

Este cuento corto es una pequeña adaptación de “Las Aventuras de Robinson Cruseo”, escritas por Daniel Defoe.

Robinson Crosoe era un marinero que en medio de un viaje al África, naufragó en el mar junto con toda la tripulación de su nave. Únicamente consiguió sobrevivir a la deriva, hasta que fue arrastrado a una isla que nadie conocía. Allí, Robinson se sintió muy solo pero poco a poco fue habituándose a vivir con lo que podía obtener de la naturaleza.

Recogía frutas y se metía al océano a pescar para poder comer, armaba fogatas en la noche para calentarse y ahuyentar a las bestias, y hasta se había construido una casa pequeña con maderos y palmas. Los días pasaron sin que él perdiera la esperanzas de que un barco llegara a rescatarlo.

En ocasiones soñaba con su vida en la civilización, antes de partir en su barco y se preguntaba que tanto habrían cambiado las cosas en casa.

La rutina se convirtió en algo aburrido y desolador para él, pues echaba de menos su hogar.

Pero también se dio cuenta de que no estaba tan solo como pensaba. En las profundidades de la selva de la isla, había una tribu indígena que celebraba las más horrendas ceremonias. Eran caníbales y salvajes, y al instante se convirtieron en una amenaza para él. Cuando Robinson se internó entre la maleza para explorar un poco, les vio preparando un macabro festín.

Tenían con ellos a un muchacho prisionero de color al que se iban a comer. Pero Robinson tomó una lanza y peleó contra ellos para liberarlo. Juntos retornaron al campamento del marinero, quien llamó al chico “Viernes”, porque ese era el día en que se habían conocido.

Viernes no conocía su idioma y apenas estaba más civilizado que los caníbales, pero Robinson puso todo de su parte para enseñarle sus costumbres y ciertas palabras. Ahora tenía un compañero en quien confiar.

A veces se desanimaba porque el tiempo seguía corriendo y hasta ese momento, ningún barco había aparecido en la lejanía. Pero enseguida recuperaba su optimismo y volvía a mostrarse alegre. Como era muy buen cristiano, nunca dejaba de encomendarse a Dios y de pedirle que enviara alguien a rescatarlo.

Pasaron muchos más días de los que Robinson pudo contar y finalmente, distinguió un barco que se aproximaba hasta la delta.

Emocionado, hizo con Viernes señales de humo para llamar su atención hasta que los desconocidos desembarcaron. Eran piratas. Todos se veían muy fieros y sorprendidos de encontrarlos en esa isla. Sin embargo quisieron escuchar su historia.

Al final estaban tan admirados con la manera de supervivencia de Robinson Crusoe, que al instante se hicieron amigos y aceptaron llevarlo de vuelta junto con Viernes, hasta su hogar en Inglaterra.

Allí, Robinson se hizo famoso entre sus contemporáneos tras contar todo lo que había vivido desde su naufragio. Fue una célebre personalidad hasta sus últimos días. Y Viernes, quien se había quedado a vivir en su casa, siempre fue el mejor amigo para él.

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Publicado por: Erika GC

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