Cuentos Clásicos para Niños

Riquete el del Copete

Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, vivía una reina.
Después de intentar tener un hijo durante muchos años, fue bendecida con un bebé. Pero este pequeño nació muy feo y tenía un mechón en la cabeza, gracias al cual fue llamado Riquete el del copete.

Al nacer el niño, un buen hada les hizo una visita. Ella le concedió al niño el don del ingenio y una inteligencia inigualable.

La pobre reina se desesperaba a medida que el niño crecía. La edad solo parecía empeorar el aspecto del príncipe.

Mientras tanto, los reyes y reinas de los reinos cercanos fueron bendecidos con hijos también. Un reino, en particular, tenía dos princesas, la mayor de las cuales era extremadamente hermosa.

Cuando ella nació, el hada del nacimiento de Riquet también estaba presente. Ella bendijo a la pequeña con una belleza incomparable.

—Pero debo decirte, su alteza —le advirtió a su madre—, que la niña nunca será inteligente ni brillante. Aunque no puedo hacer nada al respecto, le he dado a su hija la capacidad de hacer que la persona a la que ame sea la más bella y elegante.

La madre de la princesa no sabía qué hacer. Pronto, la reina tuvo otra hija y el hada vino a visitarla de nuevo.

—Tu hija menor nunca será bonita. Pero ella será sabia e inteligente a diferencia de la mayor —le anunció.

Aunque la reina le pidió al hada que ayudara a su hija más joven concediéndole belleza, el hada no pudo hacer nada.

Así pues, las princesas crecieron. Cuanto más crecían, más brillaban sus talentos y vicios. Mientras la mayor se hacía más bonita conforme pasaban las horas, también se volvía más torpe y más tonta. Ella tenía muchos pretendientes, pero su estupidez los ahuyentaba al instante. Por otro lado, la más joven se hizo sabia e inteligente. Los rumores de su inteligencia y sabiduría se extendieron por todas partes. Rápidamente, la hija menor tuvo muchos amigos y pretendientes.

La mayor no tenía ninguno y un día, decidió huir. Se sentía sola y triste.

Resultó ser que un día, cuando Riquete el del copete estaba paseando por el bosque, la bella princesa pasaba por ahí.

—¿Por qué una bella dama como tú se ve tan triste? —le preguntó él.

La muchacha le contó a Riquete todos sus problemas. Y él, como era bueno, le prometió transmitirle algo de su ingenio y sabiduría. Pero antes de que pudiera hacerlo, necesitaba algo a cambio. Ansiosa, la princesa acordó casarse con Riquete en un año. Y Riquete aceptó hacerla sabia. En un santiamén le enseñó varias cosas, pensando que ella lo amaría.

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La princesa regresó a su palacio.

Tras el retorno de la joven, Riquete se preguntaba si le habría enseñado demasiado. Entretanto, la reina y sus súbditos veían a su hija mayor bajo una nueva luz. Ella se había transformado en una chica muy sabia. Ahora tenía muchos pretendientes guapos y valientes que querían casarse con ella. Nunca volvió a sentirse sola.

Con el paso del tiempo, la bella princesa se olvidó de la promesa de casarse con Riquete. Entonces un día, cuando ella princesa estaba paseando por el bosque una vez más, encontró el castillo del príncipe y vio que estaban haciendo los preparativos para una gran fiesta.

Preguntándose qué estaba pasando, se topó con Riquete y de repente recordó su promesa de casarse con él.

—No puedo casarme contigo —le dijo ella, disculpándose.

Argumentó que había sido tonta y vanidosa; por lo tanto no sabía qué tipo de promesa estaba haciendo. Ahora que era sabia, no sabía qué hacer.

—¿Tan desagradable te resulta mi aspecto? —le preguntó Riquete.

—Oh no, tú me gustas por todas tus otras buenas virtudes.

Entonces, la princesa recordó al hada y el regalo que le había dado al nacer.

—El hada me otorgó la capacidad de hacer bella a la persona que amo. Todo lo que tengo que hacer es pensar en sus buenas cualidades.

¡La princesa hizo exactamente eso y Riquete el del copete se transformó! Ella lo llevó de vuelta a su palacio y le presentó a sus padres. Con la bendición del padre de la princesa, ambos se casaron y vivieron felices para siempre.

Años más tarde, muchos hombres sugirieron que fue magia lo que enamoró a la joven y transformó al príncipe. Pero lo que es realmente importante en esta historia, es que ella simplemente encontró al príncipe hermoso porque se enamoró sinceramente de él.

Riquete el del Copete 1

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Hermanos Grimm

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