¿Por qué los tigres tienen rayas?

Publicado por: Erika GC

En una aldea de la India, vivía un hombre que todos los días iba a sentarse a las orillas del río para pescar. Lo acompañaba un enorme búfalo al que conocía desde niño. Con el paso del tiempo, el campesino había logrado domesticarlo a tal punto que la enorme bestia se dejaba acariciar por él, le ayudaba a acarrear agua desde la rivera y trabajaba para él.

Un día, el búfalo levantó la cabeza como si buscara algo en la distancia, muy nervioso.

—¿Qué te sucede, amigo? —le preguntó el hombre.

—Creo que estoy olfateando a un enemigo.

En ese momento un enorme tigre saltó frente a ellos y el búfalo se puso en guardia.

—Tranquilo, que no he venido a comerme a nadie —le aseguró el felino—, pero hace días que he notado algo y quiero hacerte una pregunta, búfalo.

—Tú dirás.

—Veo que siempre estás acompañando a este humano a pesar de lo insignificante que es. Él no tiene tu imponente tamaño, ni una vista tan aguda como la tuya, ¡mucho menos un olfato tan fino! ¿Cómo es entonces que te convencido de ser su esclavo? Eso es algo que no comprendo.

—Pues verás, querido tigre, sucede que este humano que ves aquí posee un amuleto muy valioso que le permite mandar sobre todos los animales. Ese amuleto se llama inteligencia y gracias a él, ha podido conseguir todo lo que quiere.

—Si yo tuviera ese amuleto, sin duda podría convertirme en el rey de los animales —dijo el tigre—. Humano, tráeme dame mismo ese talismán del que tanto habla el búfalo.

—Con gusto lo haría, pero es que no lo tengo aquí conmigo —le dijo el hombre—, me lo he dejado en la casa. Pero si quieres, voy a buscarlo.

El tigre aceptó y le dijo que lo esperaría junto al búfalo.

—Pero espera, ¿cómo se que no te lo vas a comer mientras estoy lejos? —le preguntó el campesino— No me fío. Vas a tener que dejar que te amarre a ese árbol para que pueda irme tranquilo.

Como tenía muchas ganas de poseer el amuleto, el tigre se dejó atar fuertemente por unas cuerdas que envolvieron todo su cuerpo.

Cuando el humano volvió no llevaba consigo ningún amuleto, sino leña que puso a los pies del animal y a la cual le prendió fuego, haciendo que las cuerdas comenzaran a chamuscarse.

—Aquí está mi inteligencia —le dijo al tigre mientras este se retorcía de dolor, tratando de desatarse.

El hombre y el búfalo se fueron, y cuando el tigre por fin logró liberarse, se dio cuenta de que la piel se le había quedado marcada con la huella quemada de las cuerdas.

Este cuento infantil está basado en una vieja leyenda que habla del origen de las rayas en el pelaje de los tigres. Nos enseña que el mejor atributo de las personas, no es su fuerza ni su aspecto, sino su inteligencia. Usa la tuya con astucia y llegarás tan lejos como te lo propongas.

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Publicado por: Erika GC

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