¿Por qué el erizo tiene púas?

Publicado por: Erika GC

¿Alguna vez te has preguntado por qué los erizos, esos animalitos tan curiosos, tienen el cuerpo todo cubierto de púas? Cuenta una vieja leyenda que hace mucho tiempo, ellos tenían un pelaje liso y tan simple como el de otros animales. Pero sucedió que el sol un día, decidió que iba a casarse y para celebrar su unión, organizó una gran fiesta a la que las criaturas de la Tierra estaban invitadas.

Toda la fauna se puso muy contenta y no tardó en prepararse para tan esplendoroso convite.

Pero mientras el resto de los animales se alistaba, el erizo se preocupó muchísimo, tanto así que decidió esconderse en su madriguera para no ir a la fiesta. Esto ofendió muchísimo a las otras especies, las cuales de inmediato se dieron a la tarea de convencerlo para asistir.

—¡El sol ha sido el amigo más generoso de todos! —le decía una coneja— Todos los días nos provee con su calor y gracias a él, las plantas pueden crecer y nosotros podemos alimentarnos.

—Así es —le dijo un ciervo—, todos estamos invitados a la fiesta y sería de pésima educación faltar.

—No puedes hacerle ese desplante —añadió el león—, si lo haces enojar, ¡quién sabe como vaya a reaccionar! Puede que se aleje de nosotros…

—¡Está bien, está bien! ¡Iré! —exclamó el erizo al borde de los nervios— Solo déjenme en paz.

Así pues, una vez que hubo prometido que no faltaría a la fiesta, los animales siguieron preparándose con emoción.

Llegó el día del casamiento y todos estaban ocupando sus respectivos lugares. Había un gran banquete del que todas las criaturas disfrutaban, mientras otras corrían y danzaban por ahí. El único que no se divertía era el erizo, quien se retiró a un rincón a mordisquear una piedra, triste y tembloroso.

El sol, al darse cuenta, se acercó a él.

—¿Qué pasa amigo erizo, que estás aquí tan solo? ¿No es de tu agrado la fiesta que preparé para ustedes?

—Es muy bonito, señor sol. Pero estoy preocupado. Si usted se casa y tiene hijos, ¿cómo podremos soportar el calor de tantos soles al mismo tiempo? Las aguas se secarían, la tierra ya no daría frutos y a todos nos abrasarían las llamas. ¡No habría nada que comer más que piedras! —chilló el erizo—. Es por eso que estoy mordiendo esta, para acostumbrarme por si las dudas.

Tras escucharlo con atención, el sol se dio cuenta de que el pequeño animal estaba en lo correcto y optó por cancelar su boda.

Todos los animales estaban furiosos, ¡por culpa del erizo se habían perdido el mejor festejo de sus vidas! Decidieron buscarlo para darle una lección pero él, asustado, se escondió nuevamente en su madriguera. Entonces el sol tocó a la puerta.

—Has sido sensato en tus palabras —le dijo— y te agradezco que evitarás una sequía irremediable. Te traje este regalo. Con estas púas nunca más tendrás que esconderte, ahora nadie podrá dañarte.

Desde entonces, el erizo luce sus pinchos con orgullo.

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Publicado por: Erika GC

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