Lot y su familia

Publicado por: Erika GC

Hace miles de años, existieron en la tierra dos ciudades hermanas llamadas Sodoma y Gomorra. Estas habían caído en la desgracia al alejarse de los mandamientos de Dios, pues en ellas habitaban todos los pecados del mundo y su población estaba perdida. Allí, los hombres robaban, maldecían, se embriagaban y se mataban entre ellos. Las mujeres hacían lo mismo olvidando todo acto de amor hacia el prójimo. Y todos adoraban a falsos ídolos, entregándose al camino del mal.

Pero entre esta gente que tenía el corazón tan negro, vivía Lot, un hombre muy justo que había convivido con Abraham y tenía una bella esposa y dos hijas.

A pesar de la maldad que lo rodeaba, Lot se las había arreglado para mantener su corazón puro, y siempre le pedía a su familia que tratara con respeto y bondad a los demás. Sin embargo, era peligroso que permanecieran allí, pues Dios había decidido destruir esas ciudades por su reprobable comportamiento.

Así que él envió a dos de sus ángeles para advertir a Lot y a sus mujeres.

Cuando llegaron a la Tierra, se veían como dos jóvenes hermosos y de ojos amables. Juntos recorrieron la ciudad hasta llegar a casa de Lot, que reconoció en ellos a dos enviados del cielo. Les ofreció entrar en su casa para descansar y preparó todo un banquete para ellos. Coció unos panes con sus propias manos y luego les lavó los pies.

—Quédense esta noche a dormir y mañana podrán continuar su camino —les dijo, antes de que alguien tocara bruscamente la puerta.

Eran los habitantes de la ciudad, que habían visto pasar a los forasteros y querían hacerles daño.

—¡Abre la puerta, Lot! ¡Sabemos que estás escondiendo a esos extranjeros! —gritaban.

Lot salió de su casa y le suplicó a la turba que no hiciera daño a sus invitados. Pero los hombres no lo quisieron escuchar y se acercaron más a la puerta para romperla. Entonces, uno de los ángeles volvió a meter a Lot en la casa y le hizo una advertencia.

—Lot, debes tomar a tu familia e irte, pues las ciudades de Sodoma y Gomorra van a ser destruidas. La gente que habita aquí tiene demasiada maldad en su corazón como para poder salvarse —le dijo—. Pero tú eres bueno y Dios quiere salvarte por haberte mantenido justo. Así que vete, vete con tus hijas y esposa.

Prepararon pues todo lo que pudieron y escaparon por una ventana, pero antes de irse, los ángeles les advirtieron que no miraran atrás ni una sola vez.

Una lluvia de fuego descendió sobre Sodoma y Gomorra, destruyéndolas y matando a todos sus habitantes. Lot y sus hijas se apresuraron a alejarse sin voltearse a ver, pero la esposa del buen hombre no resistió la tentación y observó como aquellas ciudades eran arrasadas. Su cuerpo se convirtió en una estatua de sal.

Solo Lot y sus hijas pudieron salvarse, pues además de ser buenos habían mostrado su obediencia a Dios. Y Lot vivió muchos años con gran dicha.

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Publicado por: Erika GC

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