Los músicos de Bremen

Publicado por: Erika GC

Había una vez un burro que era muy viejo y vivía en una casa humilde con su amo. Pero este, al ver que el animal ya no le iba a ser de ninguna utilidad, decidió sacrificarlo. El asno, al escuchar sus desconsiderados planes, se escapó del establo sin hacer ruido y se fue a buscar su suerte por el mundo. Ya no estaba fuerte como para cargar nada o tirar de una carreta, pero había algo que sabía hacer muy bien: tocar el laúd.

Desamparado, el burro decidió tomar el camino hacia la ciudad de Bremen, a ver si allí encontraba algún trabajo que le pudiera valer. En el camino se encontró con un perro triste, que andaba cabizbajo.

—¿Qué te pasa? —le preguntó.

—Mi amo me echó de caza, puesto que ya no puedo cazar —le dijo el can—, se consiguió un cachorro más joven. Lo único que sé hacer ahora, es tocar los timbales.

—Pues vente conmigo a Bremen, que ahí podremos ganarnos el pan haciendo música.

El perro aceptó y se unió a él, más animado. En el camino se encontraron con un gato que suspiraba tristemente, con la cola caída.

—¿Qué te pasa, amiguito? —le preguntó el asno.

—Es que estoy tan viejo que se me aflojaron los dientes, como me paso más tiempo junto al fuego que cazando ratones, mi ama ya no me quiere en caza. Ahora estoy solo con mi vieja trompeta y no sé que voy a hacer.

—No te preocupes, que nosotros formamos una banda y vamos a tocar en Bremen, ¡ven con nosotros!

Muy contento, el gato se les unió y cuando estaban a punto de llegar a la ciudad, vieron a un gallo que parecía perdido.

—¿A dónde vas, amigo emplumado? —le preguntó el burro.

—No sé, me acabo de escapar de la granja pues estoy tan viejo, que me quieren hacer caldo. No sé que voy a hacer.

—Tienes una voz bonita —le dijo el burro—, ven con nosotros y sé parte de nuestra banda. Verás que tendremos éxito.

El gallo aceptó y esa misma noche, encontraron una casa abandonada en donde se quedaron a dormir. Pero un rato después, unos ladrones entraron a la vivienda, pensando que no había nadie. Muy astutamente, los animales se escondieron y comenzaron a hacer lo suyo: el burro tocó su laúd fuertemente, el perro le dio a los timbales y el gato a la trompeta. El gallo cantó fuertemente y los intrusos se sobresaltaron.

Como no vieron a los animales, pensaron que la casa estaba habitada por fantasmas y salieron corriendo despavoridos. Triunfantes, los músicos se felicitaron y convirtieron aquel lugar en su nuevo hogar, donde siempre habría espacio para todos, sin importar lo viejos que fueran.

Poco después, también se convirtieron en la banda más aclamada de la ciudad de Bremen y gente de todos los lugares venía a escucharlos. Aquellos animales demostraron que a pesar de su edad, su talento siempre seguiría siendo el mismo.

Fueron los mejores amigos para siempre.

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Publicado por: Erika GC

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