Los loros disfrazados

Publicado por: Erika GC

Este cuento para niños está basado en una leyenda popular de Ecuador, que nos enseña la importancia de la gratitud en la vida.

Cuentan que hace muchísimo tiempo, cayó sobre la Tierra un diluvio tan terrible que muchos pueblos quedaron sumergidos bajo el agua. Las personas, muy asustadas, corrían hacia los lugares más altos tratando de sobrevivir. Entre ellos había un niño y una niña que consiguieron llegar hasta una mágica isla. Esta crecía conforme lo hacían las aguas, de modo que nunca llegaba a estar totalmente cubierta.

Allí se refugiaron, dentro de una cueva oscura, fría y seca, que estaba entre las montañas. Pronto se dieron cuenta de que no tenían nada para comer y aunque buscaron por todas partes, no encontraron ni un mísero pedazo de fruta para alimentarse.

Descorazonados, se abrazaron y se quedaron dormidos, esperando que el diluvio pasara.

Por la mañana cuando despertaron, se encontraron con un apetitoso banquete dispuesto frente a ellos. Frutas, maíz y carnes de todo tipo estaban dispuestos sobre grandes hojas verdes, que les servían como mantel. Los niños se pusieron a comer alegres, preguntándose quien les habría dejado todo aquello. La escena se repitió durante los siguientes días y con ello, la curiosidad de los niños aumentaba.

Una noche, mientras fingían dormir, se ocultaron en un oscuro rincón de la cueva para descubrir quienes les llevaban todos aquellos alimentos. En eso vieron llegar a dos loros de brillantes colores, disfrazados como personas, que colocaban comida en el suelo.

Los niños se dejaron ver entonces, burlándose de los animales por sus disfraces y señalándolos. Eso hizo enfadar mucho a las aves, quienes indignadas, se llevaron con ellas todo lo que habían traído.

Entonces los niños comprendieron que habían cometido un grave error, no habían sabido agradecer las atenciones de aquellos animales que habían sido nobles con ellos. Arrepentidos, comenzaron a gritar para que regresaran, disculpándose a los cuatro vientos.

Los loros volvieron cargados de comida y los alimentaron, los cuatro se volvieron amigos. Mientras tanto, en el exterior de la isla la tormenta comenzaba a amainar. La lluvia se detuvo y las aguas bajaron, dejando al descubierto el resto de la Tierra nuevamente. Al ver esto, los niños quisieron regresar a las cabañas en las que vivían antes, de modo que bajaron de la cueva.

Antes de retornar a casa, desearon llevarse a uno de los loros con ellos, pues se habían acostumbrado a sus hermosos colores y no querían perderlos para siempre.

Pero al salir de la isla, una bandada entera de loros fue tras ellos y tan pronto como abandonaron su tierra, todos se convirtieron en humanos. Entonces decidieron ir todos juntos a la casa de los niños. Al llegar a las cabañas las encontraron solas, pues la gente había huido o fallecido debido a las inundaciones. Convertidos en una gran y bella familia, arreglaron las casas y se quedaron a vivir en armonía.

Y todos los días, los niños daban las gracias porque nada les faltaba en su nuevo hogar.

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Publicado por: Erika GC

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