Fábulas Infantiles

Los dos gallos

En una granja, vivían dos gallos fornidos y muy coloridos que eran los mejores amigos. Desde que eran apenas unos polluelos se habían criado juntos, por lo cual siempre se ayudaban y se defendían el uno al otro. Todos los que los conocían en la granja juraban que eran inseparables. Y ellos también se consideraban los mejores amigos. Hasta que un día, ocurrió algo que se interpuso entre ambos.

Llegó al gallinero una gallina muy hermosa, de suaves plumas blancas y una mirada tan ardorosa, que ambos gallos desde el primer instante se sintieron enamorados de ella.

Pero esta gallina era presumida y muy arrogante, y en vez de decidirse por uno de ambos, dejo que los dos se enemistarán y empezaran a competir por ella. Viendo en el otro a un rival para su amor en la vida, los gallos se convirtieron en los peores adversarios y día y noche, discutían entre ellos, se lanzaban miradas de odio y se lanzaban dolorosos picotazos, para ver quien se quedaba con la gallinita.

—Qué lástima que dos buenos amigos tengan que acabar así —decían los otros animales.

Un día, se enfrentaron en una pelea definitiva para decidir quien sería el gallo afortunado en estar con la gallina. Los dos pelearon con todas sus fuerzas, lastimándose mutuamente y olvidado todos los buenos momentos que habían compartido de pequeños.

Finalmente, uno de los gallos ganó dejando al otro abatido sobre el suelo, respirando con dificultad y con la mitad de sus plumas desperdigadas por el piso. Se sintió tan humillado por la derrota, que se encerró a llorar en el gallinero, escapando de las miradas de su amada y del resto de las criaturas de la granja.

Por el contrario, el gallo ganador se sentía tan bien y tan valiente, que se subió encima del tejado del gallinero para llamar la atención de todo el mundo.

—¡Nunca van a ver a un gallo que sea más listo, más valiente y más apuesto que yo! —exclamaba, lleno de presunción— Como han podido ver, soy una criatura muy hábil y que no le tiene miedo a nada. ¡No encontrarán a nadie que sea más hábil en varios kilómetros a la redonda! Vamos, ¡vengan a vencerme si pueden! Saben que soy el mejor y lo tienen que admitir.

Mientras parloteaba sin parar, el gallo de se dio cuenta de que por los cielos descendía una enorme águila, que después de verla en el tejado, decidió que sería fácil capturarle como presa. Cuando el gallo intentó correr para escapar, ya era demasiado tarde. Aquel despiadado pájaro lo tomó entre sus garras y en pleno vuelo, lo mató para convertirlo en su cena. Y nunca nadie volvió a hablar de él.

Moraleja: No está bien darle la espalda a tus amigos en los momentos difíciles, y mucho menos ser presumido y alardear de tus logros, no para ayudar a los demás, sino para humillarlos y sentirte más que el resto. Sé buen amigo, sé modesto y te irá bien donde quiera que vayas.

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Erika GC

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