Los cisnes salvajes (1ra parte)

Publicado por: Erika GC

En un reino muy lejano, vivía un rey que tenía numerosos hijos: doce príncipes muy apuestos y una princesita llamada Elisa, a la cual sus hermanos querían muchísimo. Todos eran muy felices compartiendo en el palacio. Pero ocurrió que un día, su padre se casó con una mujer perversa que enseguida quiso deshacerse de ellos.

Lo primero que hizo para poner al rey en contra de los niños, fue levantarles falsos y decir que hacían todo tipo de travesuras y cosas malas, con lo cual la relación entre ambas partes se fue volviendo cada vez más fría. Hasta que un día, el hombre simplemente se desentendió de todos. De todos menos de la pequeña Elisa, que seguía siendo su adoración.

—¡A volar, a volar todos como cisnes salvajes! —le gritó un día la mujer a los príncipes— ¡Váyanse y arreglénselas como puedan!

Y acto seguido, los chicos se convirtieron en doce cisnes que se alejaron volando a toda prisa, pues su madrastra era en realidad una hechicera. Y ahora ya solo le quedaba deshacerse de la princesa.

Entrando en su habitación mientras ella dormía, le untó la cara con tierra hasta poner su piel blanca muy mugrienta y oscura, y colocó un sapo sobre su cabeza, al que le susurró para que la volviera aun más fea. Así, cuando Elisa se despertó parecía una chiquilla desconocida, de la cual el rey sintió horror nada más verla.

—¡Esta no puede ser mi hija! —exclamó— ¡Sáquenla del palacio ahora mismo y que no vuelva!

Sus guardias arrastraron a la princesa fuera del lugar, mientras ella lloraba e intentaba volver con su padre. Cuando le cerraron las puertas, no le quedó más remedio que ponerse a vagar sin rumbo, hasta que encontró un estanque de aguas cristalinas en donde se lavó el rostro y el pelo. Volvieron a estar estos tan limpios como antes y ahora sí, Elisa parecía una princesa de nuevo.

Pero estaba sola y no sabía hacia donde ir. Echaba mucho de menos a sus hermanos.

De pronto, doce cisnes salvajes se posaron en las aguas y uno a uno, se fueron convirtiendo en muchachos muy apuestos, ¡eran los hermanos de Elisa! La chica niña corrió a su encuentro y todos se pusieron muy contentos de estar juntos de nuevo.

Cuando los príncipes le revelaron que su madrastra los había transformado en cisnes, los trece estuvieron de acuerdo en que era peligroso regresar a palacio, por lo que lo mejor sería que se fueran lo más lejos posible, hasta que encontrarán la manera de romper el hechizo.

—¿Pero cómo voy a ir con ustedes? Yo no soy cisne, ni puedo volar —les dijo Elisa preocupada.

—No te preocupes, hermanita. Nos las apañaremos.

Los hermanos tejieron una enorme red con hojas del lago y le dijeron a Elisa que se colocará encima. Al amanecer, cuando volvieron a ser cisnes, cogieron cada uno un extremo de la improvisada red y emprendieron el vuelo, logrando llevar a su hermana por los aires.

CONTINUARA…

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Publicado por: Erika GC

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