Hubo una vez una jovencita que era muy bonita pero era bastante ociosa y descuidada, pues cada vez que iba a hilar, si algo no le salía como quería, lo tiraba todo al piso y dejaba su trabajo. Pero su empleada que era muy trabajadora e inteligente al ver lo que su patrona botaba al suelo, ella lo recogía todo porque veía su utilidad y con ello se hizo un hermoso vestido.

Un día la joven criada se puso a bailar sola, pero muy feliz al ver el resultado de sus manos. No se dio cuenta que su patrona la observaba y exaltada dijo a su novio quien se encontraba a su lado en ese instante:

-¡Mira, ella se hizo un vestido de las sobras que yo bote al piso!

El novio confundido quedo observando y pensando porque su novia diría eso, luego le pregunto y dijo:

-Querida qué es lo que sucede?

–Sucede que ella recogió del piso todo el lino que yo bote y se hizo ese vestido.

El novio sorprendido al ver lo ociosa que era su novia hasta ese momento, pensó en lo trabajadora y sabia que era la criada y lo que hizo fue, cancelar su boda y enamorarse de la joven criada.

«Ser laborioso es mil veces mejor que ser ocioso»

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Acerca del autor

Hermanos Grimm

1 Comentario

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  • Yo pienso que las actividades infantiles no siempre tienen que tener una utilidad, pero sí que es cierto que en ocasiones merecen más la pena los espectáculos de cuentacuentos que tienen un trasfondo.

    Viendo un artículo de esta semana en El Mundo sobre cuentos infantiles para dormir. El artículo es este:
    http://www.elmundo.es/sapos-y-princesas/2017/01/14/587a8e98ca474190638b4592.html

    … me gustaría contar que hace un par de meses fui con mi niño de 4 años a ver un Cuentacuentos que trataba precisamente de eso, de que todos los presentes nos quedáramos allá mismo dormidos.

    Creo que se titulaba «Quedate dormido en tu camita». El suelo estaba lleno de mantas y cojines para que todos nos tumbáramos. Y la chica que contaba el cuento pasaba por encima de toda la gente, que era un montón, porque la sala estaba llenísima.

    Estaba basado en dos libros que aparecen en ese artículo del Mundo:
    El libro titulado «Mi camita» y el libro titulado «Todos bostezan».

    Ciertamente a mi niño le encantó, y me sorprendió mucho porque pidió dormir esa noche en su camita, que era un poco la finalidad de ese espectáculo.
    Así que me hice con esos dos libritos y la verdad, mi hijo casi cada noche duerme en su cama. Le hemos puesto a la cama unos ojos y una boca como la del cuento y se duerme feliz.

    Al leer ayer el artículo del El Mundo, quería contar esta experiencia, que realmente fue muy enriquecedora.