La zorra y la pantera

Publicado por: Erika GC

Erase una vez una pantera muy hermosa, que gustaba de pasear presumiendo su belleza frente a todos los animales. Y ellos la admiraban asombrados pues realmente era muy bonita. Con su silueta fina y elegante como la de un gato, sus ojos brillantes y su pelo negro como el ébano, que relucía aun más cuando el sol la iluminaba en los días de primavera.

Por si esto fuera poco, también era silenciosa y muy ágil cazando. Se dio cuenta pues, del grado de admiración que despertaba en las otras criaturas y esto la envaneció muchísimo.

Ya no había día en el que no presumiera sus atractivos y menospreciara a los otros, por creerse la dueña del lugar. Y al darse cuenta de esto, muchos animales también comenzaron a odiarla, pues no había nada más feo que la falta de modestia.

—Es muy bella por fuera, pero dentro es la criatura más horrible que haya conocido —decían a menudo quienes mejor la conocían.

Y a la pantera no le importaba, pues creía que solo estaban celosos de su hermosura.

Un día, se encontró en el camino con una zorra que paseaba tranquilamente. Cuando la saludó, la pantera solo alzó la cabeza con desdén, mirándola como si fuera menos. ¿Cómo se atrevía esa zorra insignificante a hablar con ella? La sola idea la ponía de malas.

—No me dirijas la palabra —le dijo—, ¿qué no ves que no somos iguales? Tú solo eres una zorra común y corriente. En cambio yo, soy el más bello animal que haya existido en la historia de la creación. Mira que bonita soy.

—Yo también soy bonita —replicó la zorra—, tengo un pelaje de fuego y un pecho blanco como la nieve.

—Sí —dijo la pantera exasperada—, pero eso no se compara conmigo. Yo soy la más hermosa de todo este lugar.

—Puede que eso sea cierto —dijo la zorra—, pero algún has de envejecer y toda esa belleza se habrá ido, dejándote con lo que eres por dentro, una pantera cruel y sin amigos, con la que nadie quiere estar. Prefiero ser común y corriente por fuera, y conservar la belleza de mi espíritu, que terminar sola como tú.

Y con esto, la zorra se marchó dejando a la pantera perpleja, pues era verdad lo que había dicho. Nadie quería estar con ella, ni siquiera los animales que la adulaban, pues ellos solo se acercaban cuando necesitaban un favor. No se había dado cuenta de lo sola que estaba.

Desde ese día, la pantera se esforzó por cambiar y comenzó a tratar a los animales con más gentileza. Ya no le importaba su apariencia, pues esa algún día cedería a los embates de la vejez.

En cambio su corazón, seguiría siendo joven y hermoso.

Moraleja: No te envanezcas con tu exterior, pues algún día tu belleza se marchitará y solo te quedarás con lo de adentro. Es importante cultivar la belleza del espíritu y las buenas intenciones, pues solo con ellas nos iremos de este mundo.

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Publicado por: Erika GC

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