La salvación de Moisés

Publicado por: Erika GC

Anteriormente hablamos sobre la historia de los israelitas y como después de vivir un período de prosperidad en Egipto, cayeron en desgracia y fueron esclavizados por el Faraón. Este hombre tan malvado temía que ellos se revelaran y fue por eso que ordenó matar a todos los varones recién nacidos. Pero una madre amorosa logró salvar a su bebé, colocándolo en una cesta que dejó flotando a la deriva por el río Nilo.

Ella tenía confianza en que Dios salvaría a su bebé y lo guiaría hasta un lugar donde nadie pudiera hacerle daño. Y así fue.

Mientras el bebé se alejaba en su canasta, Miriam, una de sus hermanitas, lo siguió por la orilla hasta llegar a las cercanías del palacio, vigilando que no le ocurriera nada.

Aquel mismo día, la hija del Faraón había ido a bañarse al río junto con sus doncellas. Mientras nadaba en las aguas, se dio cuenta de que un cesto extraño flotaba cerca de ahí y ordenó a una de sus criadas que fuera a ver de que se trataba.

Esta destapó la canasta y fue a informarle que dentro había un bebé.

—Qué bebe tan bello y dulce —dijo la princesa, tomando al pequeño entre sus brazos—, seguramente es de uno de los israelitas.

Y a pesar de suponer sus orígenes, la muchacha sintió tanta amor y compasión por el pequeño, que no osó hacerle daño. Al ver esto, Miriam se atrevió a salir de su escondite y se acercó a ella:

—¿Quieres que consiga a una mujer de mi pueblo para que pueda amamantar a ese bebé? —le preguntó.

—Sí, ve y habla con alguna para que venga a darle de comer —dijo la princesa.

Miriam fue a buscar a su madre y esta se presentó en palacio para amamantar al bebé, sin que la hija del Faraón sospechara que se trataba de su propio hijo.

—Por favor, ayúdame a amamantar a este niño y te pagaré generosamente por tus servicios —le pidió.

El pequeño fue amamantado por su madre, quien con gran dolor se resignó a que de ahora en adelante tendría que crecer lejos de ella. Pero se consolaba al pensar que no moriría como los otros bebés.

Y la princesa, quien ya contaba con un niño llamado Ramsés, decidió tomar a aquel pequeño bajo su protección y adoptarlo como un hijo más. Afortunadamente, el Faraón le dio permiso para quedarse con él, a pesar de sospechar sus orígenes.

Le pusieron al bebé el nombre de Moisés, que quiere decir, “salvado de las aguas”.

Moisés, a diferencia de sus hermanos israelitas, creció como un príncipe, sin conocer cuan dura era la esclavitud. Él no sabía que era uno de ellos, pues su familia siempre lo trató como a uno más de la realeza. Al crecer, se convirtió en un joven despreocupado e ignorante del mundo que había más allá de las puertas de palacio.

Él aún no lo sabía, pero Dios tenía un plan muy especial preparado para él y estaba a punto de comenzar.

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Publicado por: Erika GC

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