La reina y la campesina

Publicado por: Erika GC

Había una vez una viuda que tenía dos hijas muy bellas: la mayor se llamaba Blanca y la menor, Colorada. Un día, su madre invitó a entrar en casa a una pobre anciana que se veía muy cansada por tanto caminar. Le puso una silla para que se sentara y mandó a sus hijas a buscar algo para ofrecerle de comer.

—Lo único que tengo son estas ciruelas —le dijo Blanca de mala gana, mostrándole los frutos—, son del ciruelo que yo misma planté.

—A mí me gustaría darle mis uvas, pero creo que no han madurado —dijo Colorada humildemente—. Si quiere, voy a ver a mi gallinita, que seguro ha puesto un huevo.

En ese instante, la anciana se convirtió en una dama hermosísima y dijo a la viuda:

—Soy un hada. Me gustaría recompensar a tus hijas, en vista de su actitud. La mayor se convertirá en reina y la menor será labradora.

Luego tocó su casa con la varita y esta se transformó en una finca muy grande y próspera.

—Aquí está tu parte por ser tan buena —le dijo a Colorada—, espero que seas muy feliz.

Y sin más, el hada desapareció. Colorada y su madre se pusieron locas de alegría al ver la granja tan bella que ahora tenían. Al día siguiente, mientras el rey andaba de caza cerca de ahí, vio a Blanca en las afueras y le pareció tan linda que inmediatamente pidió su mano en matrimonio.

Blanca se convirtió en reina y se fue a vivir al castillo de inmediato. Aunque le ofreció a su hermana buscarle un caballero de buena familia, Colorada rechazó su propuesta.

—Yo soy muy feliz con mis animalitos en el campo. Ve tú y vive tu sueño de ser de la realeza, hermana querida.

Y así fue. Mientras su hermanita trabajaba en la granja, Blanca se la pasó en grande acudiendo a las mejores fiestas de sociedad y gastando en lujosos vestidos. Pero días después se había aburrido de aquello, además de darse cuenta de que la gente de la corte no la quería por sus orígenes humildes. Se dedicaban a hablar mal de ella a sus espaldas y cuando estos chismes llegaron al rey, él se arrepintió de haber sido tan impulsivo y el cariño que sentía por ella se enfrío.

Blanca era muy infeliz. Pidió permiso a su esposo para ir de visita a la granja y él, gustoso de perderla de vista, se lo concedió. Cuando Blanca llegó vio que Colorada se había casado con un buen hombre. Tenían hijos preciosos, criados que los apreciaban muchísimo y vivían rodeados de cariño.

El hada volvió a aparecer ante ella.

—Tú creías que ser reina era una recompensa, cuando en realidad pretendía darte una lección por ser tan superficial. Tu hermana es humilde y cariñosa, y mira lo feliz que es.

Blanca se dio cuenta de que tenía razón y le pidió disculpas. El rey se separó de ella y Colorada la dejó vivir en la granja, donde ambas fueron muy dichosas.

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Publicado por: Erika GC

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