La princesa que fue llevada por el viento

Publicado por: Erika GC

Cuentan que hace mucho tiempo, el viento se enamoró de una hermosa princesa que era hija del poderoso cacique de una tribu, que vivía en lo más profundo del bosque. La muchacha era tan hermosa que tenía pretendientes por decenas, a los que deslumbraba con su rostro suave y sus ojos como estrellas. Sin embargo ella no hacía caso a ninguno. Y tampoco al viento.

Enojado, este comenzó a soplar de una manera terrible, de tal manera que formó un fuerte tornado que levantó a la joven por los aires, hasta colocarla en la parte más recóndita del bosque, donde nadie podría encontrarla. Y cada vez que la princesa intentaba escapar, el viento volvía a soplar para que no lo abandonara.

Un buen día, la muchacha consiguió engañarlo para regresar a su tribu, donde su padre la recibió con gran consternación.

—No debes contarle a nadie lo que has sufrido —le advirtió él—, guarda silencio y las cosas volverán a ser como antes.

Pero ella vivía con tanto miedo y tristeza por los recuerdos de su captura, que la pena la consumió hasta apagar la lozanía de su piel y opacar el brillo en sus ojos. Se volvió pues, melancólica y fea, y ningún hombre quiso volver a cortejarla ni a tomarla por esposa.

Un buen día, llegó el cacique de un pueblo vecino junto con su hijo, un apuesto y galante príncipe.

El joven al ver a la princesa, se enamoró sin necesidad de cruzar una palabra, a pesar de la fealdad que la tristeza había impuesto en ella. En pocos días se arregló una boda para ambos, aunque muchos trataban de hacer que el muchacho entrara en razón, diciéndole que ella era demasiado fea para alguien tan encantador como él.

Pero hizo oídos sordos a estos comentarios, pues era capaz de ver la belleza del alma de su prometida y la profunda pena que la embargaba lo conmovió.

Así, llegó el día de la ceremonia y el viento celoso quiso soplar muy fuerte para impedir la unión. No obstante, una vieja bruja del bosque apareció en medio de la boda para decirle a la princesa que ella sería su madrina. Y ante un movimiento de su vara, el viento dejó de soplar.

Tan pronto como esto ocurrió, la maldición que pesaba sobre la muchacha se terminó y esta recuperó la radiante belleza que había poseído antes, ante los ojos incrédulos de los invitados.

Dichosa, la princesa abrazó a su madrina y se casó con el príncipe. Y juntos vivieron con gran felicidad durante muchos años, gobernando una pequeña aldea entre las montañas y criando muchos hijos. Y jamás volvieron a tener ningún disgusto por parte del viento.

Sin embargo, este nunca olvidó el desprecio de la joven y hoy se dice que los huracanes, los vendavales y demás, son otro arranque de este fenómeno caprichoso de la naturaleza, al recordar a la bella hija del cacique que lo despreció y consiguió escapar de su guarida en el bosque.

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Publicado por: Erika GC

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