Cuentos de Hadas

La princesa hechizada

Había una vez un príncipe cuyo padre estaba muy enfermo. Un día lo llamó junto a su cama y dijo:

—Hijo mío, me estoy debilitando cada día más. Por lo tanto, creo que es hora de darte algo muy especial.

Al decir esto, el viejo le dio un cuerno.

—Padre, esto es solo una baratija, ¡demonios! —se quejó el muchacho— ¿Qué haré con esto?

—Hijo mío —le explicó su padre—, este no es un cuerno ordinario. Si té te colocas esto al oído, ¡podrás escuchar los pensamientos de la otra persona! ¡Te ayudará mucho!

Unos días después, el rey murió. El príncipe se dijo entonces:

—No hay nada más para mí aquí. Creo que viajaré por un tiempo y buscaré algo de trabajo en el camino.

Y dicho y hecho, se puso en camino llevándose consigo el cuerno de su padre. Después de viajar durante muchos días, finalmente llegó a un castillo. Ahí conoció al dueño del castillo, un gigante con el pelo largo. Él le suplicó al gigante que le diera algo de trabajo.

—¡Si puedes cocinar bien, podrás cocinar mis comidas! —le respondió el monstruo.

El joven lo impresionó haciéndole una cena muy sabrosa y enseguida fue contratado.

Un día, mientras el príncipe caminaba por el castillo, encontró el camino hacia el sótano. Entonces al acercarse, escuchó a alguien llorar. Buscó y buscó y encontró a una hermosa niña atada a un pilar.

—¿Quién eres tú? ¿Por qué estás atada así? —le preguntó a la chica.

—Mi nombre es Chakkali y soy la princesa de este hermoso reino. El gigante mató a mi padre, el rey, y luego me llevó cautiva. ¡Por favor, ayúdame!

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El príncipe sintió mucha pena por la princesa.

—¿Qué puedo hacer? Solo soy un tipo común y él es un gigante. ¿Cómo puedo vencerlo? —replicó tristemente, ya que no veía la manera de ayudar a la princesa.

Así se mantuvo pensando. Hasta que un día, se decidió.

—¡No tengo nada que perder! Voy a usar el cuerno de mi padre y veré si puedo escuchar los pensamientos del gigante.

Tan pronto como se llevó el cuerno a los oídos, pudo escuchar al gigante pensar:

“Creo que el cocinero se enteró de que tengo cautiva a la princesa! Mañana me lo comeré en el desayuno. Hasta entonces, debo asegurarme de que él no sabe que el secreto de mi fuerza es mi cabello”.

El príncipe estaba encantado de saber que el gigante no le daría muchos problemas sin su largo cabello. Por lo tanto, esa noche se arrastró hasta la habitación del monstruo y le cortó el pelo mientras dormía.

A la mañana siguiente, cuando el gigante despertó, se sintió muy débil y pronto se dio cuenta de que su poder había desaparecido.

Sabiendo que el muchacho ahora sería capaz de golpearlo fácilmente, recogió sus pertenencias y huyó del castillo.

Tan pronto como el príncipe se dio cuenta de que el gigante había huido, corrió hacia el sótano y liberó a la princesa. En ese instante se levantó la maldición del gigante y el castillo se convirtió en un magnífico palacio.

El príncipe se casó con la princesa y se convirtió en el rey. Ambos vivieron felices por siempre.

La princesa hechizada 1

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Acerca del autor

Erika GC

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