La Llorona

Publicado por: Erika GC

Una leyenda de terror tradicional mexicana, que nos cuenta las desdichas de una mujer conocida como “La Llorona”, quien por generaciones ha sido una de las apariciones más temidas de México.

Dicen que durante la época colonial, habitaba cerca del lago de Xochimilco una hermosa mujer indígena, que se había enamorado de un hombre de buena posición, venido de España. Él, aprovechando sus galanterías, la había conquistado con falsas promesas, asegurándole que se casaría con ella y que un día la llevaría a conocer su país.

Así, la pobre se dejó engatusar y tuvieron dos niños muy hermosos, mestizos y tan guapos como el padre. El tiempo pasaba y ella cada vez se sentía más desesperada, pues la boda prometida no llegaba y los suyos ya la veían mal por tener una familia sin disponer del sacramento del matrimonio.

Pero a todas sus súplicas, la respuesta siempre era la misma:

—Mi pronto amada mía, muy pronto nos casaremos. Ten paciencia.

Un día, las campanas de la iglesia más cercana se hicieron escuchar con gran alboroto. Alguien se estaba casando en la capilla y por todo lo alto. Curiosos, muchos indígenas y mestizos se acercaron a ver de lejos, pues les estaba prohibido mezclarse con gente de gran alcurnia. Nuestra protagonista fue uno de ellos.

Grande fue su sorpresa al ver quien se casaba era el padre de sus hijos, ataviado en un elegante traje de época y llevando del brazo a una señorita muy guapa, de la mejor clase y procedente de España, a donde se dirigirían una vez concluida la ceremonia.

La pobre muchacha creyó que se volvía loca de dolor. Tantas promesas sin cumplir en vano. Y ella con dos hijos que aun dependían de sus cuidados, ¿qué iba a hacer para alimentarlos?

Llena de cólera y desesperación, corrió a casa y tomó a sus hijos con el pretexto de bañarlos. Luego, se dirigió al lago de Xochimilco y allí mismo los ahogó, hasta que sus cuerpos inertes quedaron flotando sobre el agua y ella, rota de dolor, se arrepentía de lo que había hecho. La corriente arrastró sus cuerpecitos hasta alejarlos de su madre, quien horrorizada, se puso a gritar para que alguien salvara a sus hijos.

Muchos lugareños salieron intentando alcanzar a los niños, pero era demasiado tarde. No quedaba ni rastro de ellos en las aguas.

Todos creyeron que habían muerto a causa de las aguas traicioneras.

Desde ese entonces, se empezó a escuchar por las noches un largo y tenebroso lamento:

—¡Ay, mis hijoooooooos!

Era La Llorona, que penaba junto al lago por haberle arrebatado la vida a sus pequeños. De día, nadie la volvió a ver, pero apenas se ponía el sol el viento arrastraba sus palabras, provocando que la gente se encerrara a cal y canto en sus casas.

Y esto se siguió repitiendo a lo largo de muchas generaciones, hasta que La Llorona se transformó en leyenda.

El tiempo pasó y la ciudad fue creciendo. Pero dicen que aún hoy en día, sigue vagando sin encontrar descanso.

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Publicado por: Erika GC

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