La leyenda del múcaro

Publicado por: Erika GC

Este cuento para niños está adaptado de una leyenda caribeña, que nos cuenta el origen del comportamiento del más pequeño de los búhos, el múcaro.

Cuentan que hace muchos años, cuando el hombre todavía no llegaba a colonizar las partes más remotas de las selvas y los bosques, todas las aves del mundo se reunieron para organizar una gran fiesta. Era costumbre que los animales se juntaran antaño para llevar a cabo esas hermosas celebraciones, donde todos comían, bailaban y convivían en armonía.

Estaban pues los pájaros haciendo lo suyo, cuando decidieron designar una tarea a cada ave para que la fiesta saliera a la perfección.

El águila de cola colorada fue la encargada de llevar las invitaciones, pues era la más veloz entre todas.

Ella fue de nido en nido, repartiéndolas con eficacia, hasta llegar a la diminuta casa del múcaro. El águila asomó la cabeza y le mostró la invitación.

—Saludos amiguito —le dijo—, te traigo la invitación a la gran fiesta que estamos organizando. Espero que puedas ir.

—Déjale por ahí —le dijo el múcaro sin mucho interés.

—¿Te pasa algo?

El múcaro suspiró.

—Es que no creo que pueda ir —le dijo con tristeza—, no tengo nada que ponerme. ¡Mira nada más que gris es mi plumaje! Comparado con el de todos ustedes no llama la atención. Solo voy a hacer el ridículo.

El águila volvió con las otras aves y les contó el problema del múcaro.

—No podemos permitir que se pierda la fiesta por falta de traje, debemos ayudarlo —les dijo—, propongo que cada uno de nosotros se quite una pluma y se la preste para que se haga un vestido nuevo.

Y como los pájaros siempre eran generosos, accedieron de buena gana. Cuando el águila le llevó al múcaro todas aquellas plumas, este muy emocionado, se puso a coserlas para confeccionarse un traje de gala.

—Nos da mucho gusto que vayas a venir después de todo —le dijo el águila—, pero recuerda que estas plumas son prestadas y que tendrás que devolverlas una vez que se acabe la fiesta.

El múcaro lo prometió y muy contento, se fue a la reunión con su vestido nuevo, viéndose más guapo que de costumbre. Allí, fue el invitado más elegante y bailó con todo el mundo. Como no estaba acostumbrado a recibir tantos halagos y atención, pronto se encaprichó de las hermosas plumas y le dio rabia tener que devolverlas.

—¡Qué injusto tener que volver a ser el de antes! Si así me veo mucho mejor.

Así que apenas se acabó la fiesta, él se escabulló con ellas y los otros pájaros no pudieron encontrarlo.

—¡Nos ha robado nuestras plumas, el muy sinvergüenza! —exclamaron y el águila fue la primera que se arrepintió de haberlo ayudado.

Por eso hasta hoy en día, si te fijas bien, el múcaro solamente sale de noche. Tiene miedo de salir a la luz del sol, porque no quiere que las otras aves lo reconozcan y le arrebaten las hermosas plumas de su traje nuevo.

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Publicado por: Erika GC

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