Leyendas Infantiles Cortas

La leyenda del espantapájaros

Había una vez un espantapájaros que había sido levantado sobre un inmenso campo de trigo. Todos los días se la pasaba ahí colgado, aburrido y sin nadie con quien hablar. Los campesinos que iban a recoger la cosecha lo ignoraban y él se sentía inmensamente solo. Trató entonces de hacerse amigo de los pájaros que bajaban para buscar comida, pero estos parecían tenerle miedo. Él no comprendía porque, puesto que solo quería ser amable.

Sin darse por vencido, recogió algunas semillas para ofrecérselas y que acudieran a posarse en sus hombros, pero no funcionó. Los pobres, nada más verlo, gorjeaban asustados y se marchaban a toda prisa.

El espantapájaros volvió a quedarse solo.

Un día, un cuervo ciego y muy malherido cayó en el campo donde vivía. Como no podía volar, decidió cuidarlo y darle de comer hasta que se recuperara por completo. El ave no podía verlo, así que instintivamente confío en él y poco a poco se fueron haciendo amigos. Hasta que el espantapájaros decidió revelarle quien era.

—¿Por qué todos los pájaros me tienen tanto miedo? —le preguntó al cuervo— Yo nunca les he hecho ningún daño.

—No, pero eres un espantapájaros. Ustedes están creados para aterrorizar a todas las aves —le dijo el cuervo—, a mí me han enseñado que ustedes son seres malévolos y despiadados. Yo nunca te he visto y sé que eres diferente, pero si hubiera podido verte antes, lo más probable es que también huyera de ti.

Tras escuchar esto, el espantapájaros se sintió sumamente triste. El cuervo se había recuperado por completo y tenía que despedirse de él, puesto que su familia lo estaba esperando. Así, el pobre muñeco vio marcharse al único amigo que había tenido.

Al día siguiente, decidió hablar con el labrador de su campo para decirle que no quería seguir ahí asustando a los pajaritos. Quería otra ocupación.

El hombre sin embargo, al verlo hablar y moverse, corrió a su aldea lleno de terror y le contó a todos lo que había visto. Sin duda su espantapájaros había sido poseído por algún demonio y ahora debían quemarlo. La gente lo persiguió hasta arrinconarlo en un viejo molino, al cual le prendieron fuego. Mientras tanto, todas las aves murmuraban entre ellas:

—Dicen que hay un demonio en el viejo molino.

—Los aldeanos lo persiguieron y él saltaba en su única pierna de palo.

Al escuchar esto, el cuervo ciego supo que era su amigo del que estaban hablando, y pidió ayuda a las otras aves para salvarlo. Lamentablemente, llegaron demasiado tarde. El espantapájaros había sido convertido en cenizas. Los cuervos entonces, las recogieron en sus picos y volaron para esparcirlas por todo el mundo. Gracias a esto, el alma del muñeco pudo descansar y encontrar la felicidad, pues ya no estaba solo. Su esencia permanecería para siempre recorriendo el viento, en compañía de sus nuevos amigos.

Cada cuervo, además, decidió vestir siempre de luto en recuerdo de aquel noble espantapájaros. Es por eso que hasta el día de hoy tienen las plumas oscuras.

 

Deja tu voto para que el autor sepa cuánto te gustó:

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas6 Estrellas7 Estrellas8 Estrellas9 Estrellas10 Estrellas (6 votos, Calificación: 6,83 de 10)
Cargando…

Acerca del autor

Erika GC

¡Sé el primero en comentar!

Clic aquí para Comentar