La leyenda del águila

Publicado por: Erika GC

Cuento infantil basado en una leyenda europea.

En un país muy lejano de Europa, vivía un joven cazador que era muy diestro con el arco y la flecha, aunque nadie lo sospechaba, pues era pequeño y muy delgado. Un día, mientras andaba buscando alguna presa para comer, vio a un águila majestuosa que se posaba sobre una roca. El ave tenía atrapada entre el pico a una serpiente, que parecía muerta de lo rígida que estaba.

—Pues parece que esa águila ha tenido más suerte que yo —dijo el muchacho al ver como esta remontaba el vuelo hasta su nido, donde dejó caer al reptil para que su polluelo se alimentara.

Luego desplegó sus alas de nuevo y se fue en busca de más comida.

Sin embargo, apenas dejó el nido, la serpiente levantó la cabeza y amenazó al polluelo con sus filosos colmillos. ¡Todo el tiempo había fingido estar muerta para poder devorar a aquella pequeña cría!

Desesperado, el cazador empuñó su arco y su flecha y le apuntó a la malvada víbora, que fue atravesada y cayó al suelo, muriendo al instante. El joven subió al nido y tomó el indefenso bebé del águila entre sus manos, aliviado.

—Pobre pequeño —le dijo—, te llevaré a un lugar seguro, pues aquí estás expuesto a muchos peligros.

Justo cuando iba de camino a su casa, el águila lo vio desde el cielo y descendió en picada para cerrarle el paso.

—¡Oye, tú! ¿A dónde crees que vas con mi polluelo? —le preguntó enojada.

—Voy a llevarlo a un sitio donde esté seguro, pues esa serpiente que cazaste lo quiso morder —le respondió el chico—, solo quiero que esté a salvo.

—¿Insinúas que soy una mala madre? —preguntó el águila, ofendida y consternada.

—Estoy seguro de que quieres mucho a tu bebé, pero no sé si tu nido sea un buen lugar para él.

—Por favor, no te lo lleves —le pidió el águila, empezando a sentirse culpable—, te juro que esa serpiente había muerto. Tendré más cuidado con las cosas que cazo. Además, si regresas a mi polluelo al nido, yo te puedo dar dos de mis mejores cualidades.

Aquello le interesó al muchacho.

—¿Ah sí? ¿Cuáles son?

—Una vista muy aguda, gracias a la cual podrás disparar tus flechas a cientos de kilómetros sin fallar en ningún objetivo. Y también haré que tus brazos sean tan poderosos como mis alas, nadie podrá resistirse a su fuerza. Y serás tan famoso, que un día, todos habrán de llamarte águila. Igual que a mí.

Desde ese entonces, el joven creció hasta convertirse en el cazador más hábil de todos, gracias a su visión milagrosa y el poder que tenía en sus brazos.

Su fama llegó a tanto que efectivamente, fue conocido como “Águila” en todos los poblados cercanos, ya que aquel polluelo al que había salvado, no bien creció, también comenzó a seguirlo a todas partes. Y la tierra en donde nació, fue llamada en honor a él Albania, que significa, “tierra de águilas”.

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Publicado por: Erika GC

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