La leyenda de las estaciones

Publicado por: Erika GC

Cuentan que hace mucho tiempo, las cuatro estaciones no tenían nombre, ni meses específicos para hacer su aparición en el mundo. Y es que ninguna de ellas era capaz de ponerse de acuerdo. A una le encantaban los días soleados y llenos de verdor, otra prefería los días no tan calurosos pero con algo de sol y de brisa, a la otra le gustaban los días ventosos para jugar con las hojas que caían de los árboles y ver la lluvia caer, y la última amaba el frío, pues podía crear hermosas nevadas y fractales de hielo.

De modo que el Padre Tiempo las llamó a todas y decidió que cada una tendría tres meses para brindar sus dones a la Tierra.

—Tú primavera, tendrás los meses de marzo a mayo por ser la más tierna e inocente de las cuatro —le dijo el anciano a la primera estación—. Te encargarás de hacer florecer los campos dormidos y hacer salir a los animales de sus madrigueras. Contigo se iniciará un nuevo ciclo en la Naturaleza.

Y fue así como la primavera se quedó muy contenta.

—Tú verano, tendrás los meses de junio a agosto, pues eres la estación más rebelde de todas. Bendecirás a los seres vivos con tus días calurosos y marcarás los períodos de descanso —le indicó el Padre Tiempo a la segunda estación—. Todos se alegrarán al verte llegar y podrán refrescarse en grandes lagos y manantiales.

Y verano sonrió con gran satisfacción.

—Tú otoño, tienes una curiosidad más grande que la de tus hermanas y es por eso que voy a darte los meses de septiembre a noviembre —le dijo el Padre Tiempo a la tercera estación—. Y vas a simbolizar un cambio muy importante para las personas, pues contigo se recogerá el fruto de las vehementes cosechas sembradas al inicio del año. Además, ayudarás a los árboles a cambiar sus hojas y traerás la lluvia que necesita la Tierra.

Y otoño se maravilló por lo útil que iba a resultar a la Madre Naturaleza.

—Tú invierno, eres la más delicada y tímida de las estaciones —habló el Padre Tiempo con la última estación—, no tienes días soleados, ni haces florecer a la Tierra. Pero cuentas con el maravilloso don del frío. Tendrás los meses de diciembre a febrero y cubrirás con hielo y con nieve todos los paisajes. A pesar de ello, la gente se alegrará con tu llegada, pues marcarás el final de un año y la llegada de las fiestas, y de una época de paz y unión.

E invierno se sintió con el corazón lleno de gozo al escucharlo.

Y así fue que las estaciones pudieron convivir las unas con las otras en armonía, asombrando a los seres vivos con todos sus cambios particulares y trayendo, a su manera, felicidad a todos los animales y personas que les rodeaban.

Ahora sabes porque es que nieva al finalizar el año, porque las hojas cambian de color, hay días soleados o las flores se abren.

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Publicado por: Erika GC

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