La doncella sin manos

Publicado por: Erika GC

Había una vez un viejo molinero que era tan pobre, que decidió pactar con el diablo para que lo sacara de la miseria. A cambio, el maligno le dijo que se llevaría a su única hija, una hermosa muchacha que era noble y pura de corazón. Al enterarse del cruel acuerdo de su padre, la chica rompió a llorar y con sus manos delicadas se limpiaba las lágrimas.

Esto no gustó al diablo, quien ordenó que se las cortaran para poder llevárselas. La doncella perdió sus manos pero aun privada de ellas, siguió secándose el llanto con los muñones, por lo cual el demonio desistió de llevarla con él.

La muchacha huyó de su casa y se fue a vagar por el mundo, hasta que llegó a un palacio bellísimo, con un hermoso jardín repleto de árboles frutales.

Hambrienta como estaba y sin manos, entraba por las noches y tomaba con la boca uno a uno, los frutos que crecían en las ramas bajas. El rey de aquel castillo, al descubrirla, creyó que era un espíritu que erraba por su jardín. Un día se atrevió a hablarle y descubrió que era una joven buena y humilde. La vio tan linda que decidió tomarla por la esposa y mandó también que le fabricaran unas manos de plata.

Tuvieron una boda por todo lo alto y tiempo después, un hijo.

Lamentablemente estalló una guerra en la frontera del reino y el rey tuvo que partir a pelear. Antes de irse, encargó a su madre que cuidara de su esposa y de su hijo, pero el diablo, rencoroso por no haberse podido llevar a la doncella, le tendió una trampa, cambiando una carta del soberano por otra en la que ordenaba que la asesinaran junto con su hijo.

La madre de Su Majestad, llena de horror, le dijo a su nuera que huyera al bosque con su nieto si quería salvar la vida. Muy triste, la reina tomó a su niño y vagó de nuevo por el mundo, hasta que encontró una cabaña en la que un ángel le dio asilo.

Allí, la reina y el principio eran alimentados y cuidados por aquel enviado del Señor.

Siete años después concluyó la guerra y el rey volvió a palacio, solo para enterarse de las tristes noticias. Su esposa y su hijo habían desaparecido, después de leer aquella carta falsa en la que ordenaba que los asesinaran.

Decidido a encontrarlos, partió de nuevo y se prometió no comer, ni descansar hasta que hubiera dado con ambos. Fue así como vagó por meses, hasta llegar a una misteriosa casita en medio del bosque, donde un ángel lo recibió y lo alimentó. Allí, el rey se encontró con un niño risueño y con su esposa, a la que al principio no reconoció por no llevar las manos de plata: el buen Señor se las había hecho crecer de nuevo, como recompensa a su bondad.

Reunido con su familia, el rey volvió con ellos a su castillo y fueron muy felices.

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Publicado por: Erika GC

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