Cuentos Infantiles con Moraleja

La distancia del corazón

Juanito estaba muy preocupado. Él era un niño muy bueno, que siempre trataba de dar lo mejor de sí en la escuela y obedecer a sus padres. Pero de un momento a otro, sus notas habían bajado, se había vuelto muy callado y ya casi no quería jugar con sus amigos. Un día, su profesor se acercó a él, intrigado por tantos cambios.

—Juanito, ¿hay algo que te esté molestando? Hace días que veo que no te comportas como siempre.

Cabizbajo, el niño le confesó que últimamente sus papás discutían mucho y que no le gustaba verlos pelear. Lo peor era cuando se alzaban la voz, ignorando su presencia.

—Maestro, ¿por qué la gente tiene que gritarse tanto cuando está enojada? —le preguntó.

—A ver Juanito, déjame contarte un cuento infantil que te ayudará a comprender mejor a las personas —le dijo el profesor—. Había una vez un muchacho que estudiaba con un hombre muy sabio y un día le preguntó lo mismo que tú. “Maestro, ¿por qué la gente grita cuando se enfada?”. Él le respondió, “porqué pierden la calma, por eso se ponen a gritar”. “Pero maestro”, dijo el joven, “¿para que gritarse cuando están uno al lado del otro?”. “Porqué cuando dos personas están enfadadas, sus corazones se alejan demasiado”, le reveló el sabio, “así que para cubrir toda esa distancia, tienen que gritarse pues de lo contrario realmente no se escucharían. Cuando más grande sea el enojo, más se alejaran los corazones y más intensa será la discusión”.

—¡Sí, sí! Eso es justo lo que está pasando con mis papás ahora —dijo Juanito—, al parecer sus corazones deben estar ya muy lejos el uno del otro.

—Puede ser. ¿Has visto alguna vez a dos personas cuando están enamoradas? —prosiguió su profesor— Cuando dos personas se quieren mucho, tienden a hablar en voz baja, casi susurrando, con mucha ternura. Esto pasa porque sus corazones están tan cerca el uno del otro, que no necesitan alzar la voz para escucharse perfectamente. Estoy seguro de que tus padres alguna vez fueron así. Sin embargo, a veces los problemas hacen que los adultos nos olvidemos de lo mucho que amamos a nuestros seres queridos.

El maestro de Juanito envió a sus padres para hablar con ellos, pues no quería que el niño siguiera sufriendo tanto en clase. Gracias a la conversación que tuvieron, la pareja admitió que estaban pasando por un momento difícil y que necesitaban ayuda. El profesor les recomendó un buen psicológo para que pudieran ir en familia.

Al cabo de un tiempo, las cosas en casa del niño volvieron a la normalidad. Ya sus padres no se gritaban, ahora susurraban y se miraban con amor.

Moraleja: Cuando te enfades con una persona importante, no permitas que tu corazón se aleje demasiado. No le digas palabras hirientes que hagan que el suyo se distancie más. Pues sin darte cuenta, puede llegar el momento en que sus corazones estén tan distanciados, que les será imposible encontrar el camino de regreso para volver a encontrarse.

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