La Bella y la Bestia (2da parte)

Publicado por: Erika GC

Anteriormente en nuestro cuento, un mercader fue sorprendido a mitad de su vieja por una noche de tormenta, quedándose a dormir dentro de un misterioso castillo. Cuando el padre de Bella se despertó, se dio cuenta de que alguien había dejado una taza de chocolate caliente recién hecho para él y ropas limpias para que pudiera cambiarse. Agradecido, se apresuró a vestirse y a tomar el desayuno para volver a casa.

Cuando salió al jardín para buscar su caballo, se encontró con un magnífico jardín de flores y vio entre ellas una rosa blanquísima, tan fragante y hermosa, que enseguida quiso llevársela a casa para regalársela a su hija, recordando la promesa que le había hecho.

Pero apenas hubo arrancado la flor de su lugar, escuchó un rugido detrás de él y al voltearse, vio que una bestia de gran tamaño se abalanzaba sobre él.

—¡Ingrato! ¿Es así como pagas todas las atenciones que he tenido contigo? —le espetó— Te dejo pasar la noche en mi casa, te visto y te alimento, ¡y tú a cambio pretendes robar una de las rosas de mi jardín!

—¡Lo siento mucho! —dijo el comerciante, asustado— Solo quería llevarle esta rosa a una de mis hijas, que me pidió una flor como único recuerdo de mi viaje.

La Bestia lo soltó al escucharlo.

—Voy a perdonarte la vida con una única condición: una de tus hijas debe volver aquí y entregar la suya a cambio. ¡Ahora largo! ¡Y no olvides lo que te he dicho!

Desanimado, el mercader volvió a casa donde fue recibido en medio de reproches por sus hijas mayores, que estaban muy decepcionadas de verlo llegar sin los regalos que les había prometido, y peor aún, sin haber recuperado su fortuna.

Su actitud empeoró cuando él le entregó la rosa a Bella, quien fue insultada por sus hermanas al darse ellas cuenta de lo ocurrido.

—¡Tonta! ¡Por tu culpa ahora esa Bestia querrá devorar a una de nosotras!

—¡No eres más que una caprichosa!

Pero Bella sabía bien lo que tenía que hacer para solucionar aquel enredo.

—Voy a ir al castillo —dijo con firmeza.

—¿Qué dices, hija mía? —le preguntó su padre.

—He dicho que seré quien regrese al castillo y de su vida por ti. Por favor, padre.

A pesar de que el pobre hombre intentó convencerla de no tomar su lugar, Bella insistió en ser ella quien acudiera con la Bestia y como sus hermanas estuviesen de acuerdo, tomó su caballo y partió de inmediato hacia el bosque.

Al llegar, las puertas se abrieron de par en par para ella y cuando entró en el palacio, lo primero que encontró fue una preciosa habitación que tenía su nombre escrito en la puerta. Ahí había un piano y una gran biblioteca para ella sola. También encontró una enorme cama con dosel y un armario lleno de vestidos.

Al ver todo aquello, a Bella se le ocurrió que quizás la Bestia no fuese un ser tan malvado como parecía.

CONTINUARÁ…

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Publicado por: Erika GC

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