Historias de la Biblia para Niños

Jesús y el ciego

Hubo una vez un hombre muy miserable llamado Bartimeo, el cual había perdido la vista y no podía valerse por sí mismo. Debido a su ceguera, todos los días tenía que mendigar para poder comer algo. Se sentaba a un lado del camino y estiraba la mano, suplicando a la gente que pasaba que le dieran algo para sobrevivir. Algunos se apiadaban de él y lo ayudaban, pero otros lo miraban con desdén y se iban sin más.

Bartimeo pensaba tristemente, que no tenía ninguna esperanza de salir adelante. Hasta que un día escuchó que Jesús, el hombre sabio de Nazareth, estaba viajando cerca de ahí con sus discípulos.

Al instante, Bartimeo supo que solo él podría sanarlo y por primera vez en mucho tiempo tuvo fe.

Cuando Jesús andaba por ahí, sin ver, Bartimeo se puso a llamarlo a gritos, pidiéndole que lo ayudara. La gente lo miraba como si estuviera loco.

—¡Jesús, hijo de David! —clamaba— ¡Por favor, apiádate de mí! ¡Misericordia!

Unos hombres se dirigieron a él y trataron de hacer que guardara silencio, pues no quería incomodar a Jesús.

—Cállate —le dijeron—, él no te va a escuchar.

Pero sin perder las esperanza, Bartimeo continuó llamándolo como si su vida dependiera de ello.

En ese momento, Jesús escuchó sus gritos y pidió a todos que guardaran silencio, pues le parecía que lo estaban llamando.

—¡Jesús, hijo de David! ¡Te lo suplico, ten misericordia de mí! ¡Ayúdame!

—Traigan a ese hombre —dijo Jesús.

Otras personas se dirigieron a Bartimeo y le dieron ánimos.

—Levántate, buen hombre. No pierdas la fe —le dijeron—, el maestro ha mandado traer por ti. Quiere verte.

Y así, le ayudaron a ponerse de pie y lo llevaron ante Jesús.

—¿Qué puedo hacer por ti? —le preguntó Jesús— ¿Deseas riquezas? ¿O tal vez un mejor vestido?

—No, señor —respondió Bartimeo humildemente—, yo lo que quisiera es recuperar la vista, pues hace mucho tiempo que estoy hundido en la miseria por culpa de mis ojos. No puedo ver, ni cuidar de mi mismo. Maestro, ¿tú puedes hacerme recuperar la visión? Me gustaría volver a ver todo lo que me rodea, apreciar la naturaleza, los animales, las grandes creaciones de Dios.

Jesús entonces le sonrió y lo tocó con su mano.

—Tu fe te ha salvado —le dijo—, ahora, ve.

En ese mismo momento, una nueva luz se abrió para Bartimeo, quien recuperó la vista maravillado. Ahora podía ver todo de nuevo: la gente, los colores, las plantas y la manera en la que el sol iluminaba el mundo. Nunca en su vida había sido más dichoso.

—¡Qué grande es Dios! —exclamó ante la alegría de la gente.

Entonces todos se pusieron a alabar a Dios por este milagro. De aquel encuentro, Bartimeo nunca se olvidó de lo más importante: cuando tienes una esperanza, por más pequeña que sea, tienes que creer en ti mismo y hacerla crecer para lograr lo que parece imposible.

Pues tal y como le había dicho Jesús, su fe lo había salvado.

Deja tu voto para que el autor sepa cuánto te gustó:

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas6 Estrellas7 Estrellas8 Estrellas9 Estrellas10 Estrellas (20 votos, Calificación: 9,25 de 10)
Cargando…
Valores

Acerca del autor

Erika GC

DESCARGA GRATIS: 20 EJEMPLOS DE CUENTOS CORTOS PARA NIÑOS




RSS Cuentos Infantiles Cortos

  • El secreto de la serenidad
    Había una vez un muchacho que para aprender sobre los secretos de la vida, se retiró a un templo budista que se encontraba en lo alto de una gran montaña, muy apartado de la civilización. Ahí, vivía un viejo maestro llamado Tsin Shih que sería el encargado de guiarlo. Al principio el estudiante se adaptó bien […]
    Erika GC
  • ¿Qué es el amor?
    Una profesora se encontraba dando clase a sus pequeños alumnos cuando, en medio de la lección, uno de ellos levantó la mano y tímidamente le hizo una pregunta. —Maestra… ¿qué es el amor? Al principio, la mujer se quedó descolocada, sin saber como explicárselo. Pero luego de pensarlo por unos segundos, decidió que una pregunta […]
    Erika GC
  • La casa imperfecta
    Había una vez un maestro albañil que toda su vida, desde joven, había trabajado colocando cimientos, levantando paredes y haciendo grandes edificios y casas. Y aunque todos los días sin fallar se había levantado temprano para ir a ganarse la vida honradamente, el tiempo no había pasado en vano. Empezaba a hacerse viejo y pensó […]
    Erika GC
  • El pescador
    Un día, un rico empresario salió a disfrutar de un paseo por la playa. A simple vista, uno podía apreciar que se trataba de un hombre millonario, pues iba vestido con un traje de marca carísimo, llevaba un reloj de oro puro en una muñeca, gafas de sol exclusivas y hasta la goma que usaba […]
    Erika GC
  • La Vaca
    Un día, un joven discípulo salió a viajar por el mundo al lado de su maestro, un viejo muy sabio que había vivido un montón de experiencias y al cual había jurado obedecer. Por largos días caminaron, buscando posada en los lugares que se atravesaban por su camino. Hasta que llegaron a un campo hermoso, […]
    Erika GC

Lee los mejores cuentos del blog

Porque el Día del Padre se debe celebrar todos los días...

Lee Nuestros Artículos creados especialmente para el Día del Padre
Clic Aquí
close-link

¿Eres [email protected] o tienes hijos? 

Te damos recursos Gratuitos para educar a los peques.
Clic Aquí