La zorra y la cigüeña

Hubo una vez una zorra que invitó a una cigüeña a cenar en su casa. La zorrita vivía en una madriguera y, haciendo como que quería quedar bien con su plumífera vecina, comenzó a insistir en que se presentara esa noche para degustar con ella todo tipo de manjares y sabrosos postres. —Voy a preparar todo lo que a usted le gusta señora cigüeña —dijo ella zalameramente—, incluida una sopa exquisita que seguramente la hará entrar en calor. Ya verá, venga esta noche a cenar y no se arrepentirá. La cigüeña, halagada por el trato de la zorra, le prometió que (…) Leer el Cuento Infantil >>

El hombre rico y el zapatero

Hubo una vez un zapatero que era el más feliz haciendo su trabajo. Todos los días se levantaba con el alba para abrir su humilde negocio y elaborar o reparar los zapatos que le llevaba la gente. Aunque su oficio apenas y le daba para vivir con lo justo cada día, él siempre hacía las cosas con alegría, por qué sabía que no necesitaba de mucho para estar contento. Con tener buena salud, comida y un techo bajo el cual vivir, le bastaba para sentirse agradecido y dichoso. Siempre que se ponía a laborar en su taller cantaba, dando lo (…) Leer el Cuento Infantil >>

El lobo hambriento

Por el bosque, paseaba un lobo hambriento que hace días no había probado bocado. Como era invierno, muchas presas se habían escondido en sus madrigueras para estar a salvo del frío, manteniendo sus reservas de comida a salvo bajo tierra. Tampoco podía cazar pájaros, puesto que estos habían hecho sus nidos en las ramas más altas y él no sabía trepar árboles. Así que el lobo vagó, famélico, hasta acercarse a los límites del bosque, donde había una aldea en la que habitaban personas. Era peligroso para alguien como él aproximarse a un lugar así y más en su estado. (…) Leer el Cuento Infantil >>

El mosquito molesto

El mosquito era una de las criaturas más ingratas y molestas que habitaban en la sabana. Siempre le gustaba salir en los días calurosos a molestar a los otros animales, picotéandolos sin piedad y causándoles enormes ronchas en el cuerpo, que se hinchaban y les daban comezón. Le hacía mucha gracia ver como, a pesar de su insignificante tamaño, era tan fácil provocar dolor a quienes ningún daño le hacían. Sus víctimas favoritas eran los depredadores, que a veces ni lo notaban debido a su diminuto tamaño. Pero sí que se daban cuenta de los insufribles piquetes con los que (…) Leer el Cuento Infantil >>

El gato y la sardina

Este era un gato muy glotón al que le encantaban las sardinas. Todos los días andaba rondando por el mercado para vigilar a los comerciantes que traían mariscos y peces, los cuales vendían en generosas porciones a las amas de casa que acudían a comprar. Y al minino siempre se le hacía agua la boca con tan solo contemplar aquellos jugosos trozos de salmón, bacalao y atún. Pero claro, lo que de verdad amaba, como dijimos al principio, eran las sardinas. De modo que aquella mañana, el gato se escondió tras unas cajas cerca del local del pescadero, esperando el (…) Leer el Cuento Infantil >>

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