El niño descalzo

Hace mucho tiempo, en un pueblo muy remoto de Francia, vivía un niño llamado Pierre que era huérfano. Había perdido a sus padres a muy temprana edad y vivía con una avariciosa tía, que nunca había sido cariñosa con él. A esta mujer lo único que le importaba era el dinero, a tal grado que hacía de todo para no gastar lo que tenía. Por eso vivían en una casa muy modesta y muy incómoda en invierno. Comían solamente sobras y se calentaban con aceite viejo. El pobre Pierre ni siquiera tenía zapatos, ya que su malvada tía no quería (…) Leer el Cuento Infantil >>

El león y los tres bueyes

Estos eran tres bueyes que desde que solo eran crías, se conocían los unos a los otros y habían sido los mejores amigos. Siempre bajaban a pastar juntos al valle, retozando y riendo entre las praderas. Cuando el sol se ponía volvían a casa charlando y nunca habían tenido malentendidos entre ellos. ¡Cuán felices eran! Pero sin saberlo, un león que vivía en las cercanías los había estado vigilando desde hacía días. El león llevaba mucho tiempo hambriento, pues las pequeñas presas de la montaña no eran suficientes para calmar su hambre. Al ver a aquellos bueyes, tan robustos y (…) Leer el Cuento Infantil >>

La araña y el gusano de seda

Había en un rincón muy profundo del bosque, sobre las ramas de un alto roble, dos pequeñas criaturas que se afanaban en tejer cada una a su manera. La primera era una araña, que moviéndose a toda velocidad hilaba su tela llena de hilos transparentes. La segunda, un gusano de seda que más lentamente, fabricaba la suya con toda minuciosidad. Cada año al llegar el verano, era lo mismo. La araña se ufanaba de su trabajo y se burlaba del pobre gusano por ir tan despacio. Creía pues, que no había en el mundo alguien que tejiera mejor su tela. (…) Leer el Cuento Infantil >>

El deseo del pastorcito

Había una vez un pastorcito que tenía un enorme rebaño de terneros, a los cuales todos los días llevaba a pastar a las montañas. Allí, había verdes praderas en las cuales a ellas les gustaba jugar y comer. Pero su amo tenía que estar todo el tiempo muy pendiente de ellas, pues era fácil que se perdieran. Las montañas estaban llenas de pasadizos de rocas y rincones en los que una oveja distraída podría caer y perderse. Aunque sus padres le habían advertido sobre esto en muchas ocasiones, el pastorcillo era despreocupado por naturaleza y mientras su rebaño se alimentaba, (…) Leer el Cuento Infantil >>

La zorra y la cigüeña

Hubo una vez una zorra que invitó a una cigüeña a cenar en su casa. La zorrita vivía en una madriguera y, haciendo como que quería quedar bien con su plumífera vecina, comenzó a insistir en que se presentara esa noche para degustar con ella todo tipo de manjares y sabrosos postres. —Voy a preparar todo lo que a usted le gusta señora cigüeña —dijo ella zalameramente—, incluida una sopa exquisita que seguramente la hará entrar en calor. Ya verá, venga esta noche a cenar y no se arrepentirá. La cigüeña, halagada por el trato de la zorra, le prometió que (…) Leer el Cuento Infantil >>

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