Cuentos Infantiles con Moraleja

El plato de madera

Había una vez una familia conformada por el padre, la madre y su hijo pequeño. Un día, llegó a vivir con ellos el abuelo, quien era papá de la madre. Este noble anciano se había esforzado durante toda su vida y trabajado muy duro, para darle lo mejor a sus seres queridos. Ahora debía usar un bastón para caminar y sus manos le temblaban tanto, que comer se le hacía muy difícil.

Cuando se sentaba a la mesa, no conseguía llevarse la cuchara llena de sopa a los labios, debido a sus manos trémulas y esta terminaba derramándose sobre el mantel. El viejecito se acercaba el plato lo más que podía para evitar ensuciar la mesa, pero este se resbalaba y acababa haciéndose añicos.

—No te preocupes, papá —le decía su hija, tratando de disimular la vergüenza y recogiendo el estropicio del suelo—, a cualquiera le puede pasar.

Y así, noche tras noche se repetía la misma escena. Llegó el momento en que su yerno se sintió harto de la situación y decidió que el abuelo dejaría de sentarse a la mesa para comer con ellos, debiendo quedarse en un rincón. En lugar de darle un plato de la vajilla, le dieron uno viejo y hecho de madera.

—Así ni se rompen los platos, ni se mancha la mesa.

La hora de cenar fue muy incómoda a partir de ese momento. Los padres y su hijo tomaban sus alimentos en silencio, mientras en un rincón, temblando, el anciano comía de su plato de madera, disimulando sus lágrimas de tristeza.

Un buen día, su yerno llegó del trabajo y encontró a su hijo enfrascado en tallar una pieza de madera.

—¿Qué estás haciendo, hijo? ¿Eso es una manualidad que te encargaron en la escuela?

—No, papá.

—¿Entonces?

—Estoy haciendo un plato de madera para cuando seas anciano, como el abuelo —dijo el niño— y te tenga que mandar a cenar al rincón.

En ese momento, el yerno comprendió lo cruel que había sido con el abuelito y el mal ejemplo que le estaba dando a su hijo. se disculpó con el abuelo y él volvió a ocupar su lugar en la mesa.

Y la moraleja de este cuento, es que siempre debes respetar a las personas mayores. Nunca seas malo con tus abuelos, ni con los ancianos que conoces, pues el día de mañana serás como ellos y desearás el cariño de los jóvenes.

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