El lobo harto y la oveja

Publicado por: Erika GC

Este cuento infantil está basado en una famosa fábula de Esopo.

En una pradera muy verde, vivía una oveja a la que le encantaba pastar con sus amigas. Todos los días, el rebaño se dirigía hasta aquel punto entre el valle donde podían comer toda la hierba que quisieran y se quedaban tumbadas al sol por horas. Siempre cuidaban no alejarse demasiado, pues todas sabían que había lobos en los alrededores que podían devorarlas. Además, apenas se ponía el sol emprendían el camino de regreso a casa.

Procuraban nunca dejar a nadie sola en la pradera. Pero esta ovejita, que era muy curiosa, se alejó del rebaño para ver que había más allá de su lugar preferido, con tan mala suerte que tropezó y cayó lastimada al suelo. Cuando comenzó a oscurecer se sintió muy asustada.

—Ojalá alguien venga a ayudarme pronto —se lamentó.

Y alguien llegó, pero para terror suyo no se trataba de ninguna de sus amigas. Era un lobo gordo, grande y con las fauces manchadas de sangre. Horas atrás había capturado a un ciervo y había comido de él hasta hartarse, pero como era muy goloso, se relamió los labios al ver a la oveja, a pesar de que ya estuviera satisfecho.

Le iba a hincar los dientes y tomar uno o dos bocados.

Al verla temblar sin embargo, se le ocurrió algo que podría ser divertido. Le dijo que si le decía tres verdades a la cara, se marcharía y le perdonaría la vida.

La ovejita, que era muy astuta, se puso a pensar y finalmente le soltó esto:

—Mi primera verdad es que desearía que nunca me hubieras encontrado —le dijo—, mi segunda verdad es que, ya que me encontraste, hubiera preferido que estuvieras ciego. Y mi tercera verdad es esta, ¡ojalá que todos los lobos malvados tuvieran su merecido! Ya que ustedes nos han declarado la guerra a nosotras, cazándonos sin consideración cuando nada les hemos hecho. Todo esto es mi verdad y si después de oírla vas a matarme, me alegro de haber sido sincera.

El lobo, admirado por la valentía de la pequeña oveja, decidió marcharse sintiéndose avergonzado. Ni siquiera tenía necesidad de alimentarse y aun así, estaba dispuesto a comérsela por pura gula. Ella tenía razón, los lobos eran unos cobardes por perseguir a criaturas inocentes.

A partir de entonces, decidió que no cazaría a ningún animal indefenso por diversión, a menos que de verdad tuviera que comer.

Un rato después, la oveja fue encontrada por sus amigas. Habían estado buscándola muy preocupadas y se alegraron mucho al verla con vida. Le advirtieron que nunca más debía separarse del rebaño y ella dijo que había aprendido su lección.

—Ahora sé que la sinceridad y la precaución, son dos cosas muy importantes —dijo, y se marcharon a casa.

Moraleja: Cuando vayas por la vida hazlo siempre con la verdad, porque ser honesto te puede abrir muchas puertas entre las personas, incluso entre tus adversarios. En cambio, las mentiras solo te conducirán al fracaso.

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Publicado por: Erika GC

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