El hombre y el león viajeros

Publicado por: Erika GC

Había una vez un hombre que salió de su aldea para ir a buscar trabajo en la ciudad. Se preparó con todo lo necesario y anduvo por días, hasta encontrarse con un enorme león. Al principio el sujeto se puso a temblar, pero pronto el animal le dijo que no estaba interesado en comérselo.

—Yo también tengo que viajar muy lejos —le dijo el león—. ¿Por qué no nos vamos juntos?

El hombre lo pensó por un momento y luego de determinar que aquello podría serle muy útil para que no lo asaltaran por el camino, aceptó y comenzaron a caminar. Al cabo de un rato se habían hecho amigos y sin saber como, se encontraron discutiendo sobre que especie sería la más poderosa, si la de los leones o la de los humanos.

El individuo para ese entonces ya había tomado la suficiente confianza como para hablar de manera jactanciosa, sin temer a las represalias del felino.

—Lamento si esto te ofende, amigo mío, pero siento decirte que los humanos somos más poderosos —dijo el hombre—. Mira todo lo que hemos logrado hacer: construimos grandes casas y edificios, aprovechamos la madera del bosque y usamos el fuego para ahuyentar a los depredadores. Somos sin duda la mejor especie que existe.

—Tal vez puedan ser la más hábil, pero nunca la más fuerte ni poderosa, habiendo tantos animales que los superan en tamaño. ¡Hasta la más mínima picadura de una serpiente o una pequeña araña venenosa, podría causarles la muerte! —dijo el león— Así que lo siento, pero ustedes nunca serán la mejor especie.

Los dos caminaron por un rato más en silencio, el hombre muy enojado por las últimas palabras del león, a las cuales no habían sabido como responder.

Pasadas un par de horas, se encontraron con una enorme escultura que mostraba a un humano fuerte, estrangulando a un león. Entonces el hombre se sonrió con presunción y se volvió hacia su compañero socarronamente.

—¿Ya lo ves? Los hombres somos más poderosos que los leones, ¡si hasta quien hizo esta escultura lo sabe! Por eso no hay manera en la que ningún animal en el mundo nos pueda superar.

Al escuchar esto, el león rugió fuertemente enseñando sus colmillos y el hombre gritó y se fue a esconder tras la estatua.

—¿No qué ustedes eran más poderosos? ¿Por qué no me enfrentaste? —le preguntó el león con orgullo— Ni un cachorro se asustaría tanto como tú. Ya te digo que si los leones supiéramos esculpir, verías a muchos más humanos entre nuestras fauces. Pero aunque los tuyos se empeñen en glorificar a su especie por medio de cosas vanas como esta, sabes muy bien que la realidad es otra: ustedes los hombres no son mejores que ninguna especie en este mundo.

Moraleja: No hay que presumir en vano con las palabras, cuando los hechos demuestran la verdad con creces. Podrás hacer muchas cosas para disimularlos, pero al final la verdad siempre se revelará de una manera u otra.

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Publicado por: Erika GC

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