El gato y el gallo

Publicado por: Erika GC

Todas las mañanas apenas salía el sol, el gallo asomaba desde el gallinero para despertar a todos los que vivían en la granja. Este animal desde siempre había sido conocido por su potente voz, cosa por la cual era el orgullo del granjero. Gracias a su canto, las personas de la casa grande podían levantarse a buena hora y aprovechar estupendamente el día, así como los animales podían hacer también sus faenas desde temprano.

Solo había uno que no estaba satisfecho con los cantos del gallo y ese, era el gato de la granja, un animal astuto y perezoso al cual le encantaba dormir todo el día.

Su único trabajo era cazar ratones, pero ya hacía tiempo que había acabado con una plaga que había inundado los establos y el hogar del granjero, por lo que en realidad no tenía nada que hacer. Se la pasaba muy bien comiendo las abundantes sobras de la mesa de sus amos, bebiendo grandes tazones de leche y durmiendo a pierna suelta en el pórtico de la casa grande, que era donde el sol pegaba mejor.

El gallo en cambio, nunca había dejado de trabajar. Era por esto y por su molesto canto, que al gato le caía sinceramente mal y así, comenzó a urdir un plan para deshacerse de él para siempre.

Aquel día, el felino se presentó ante el gallinero con intenciones de atacarlo.

—¡Cómo me molestan tus gritos durante la mañana! ¿No ves que los demás queremos dormir? —lo incordió— Apenas ha salido el sol y tú ya estás ahí fastidiando, no es posible tanto barullo a tan tempranas horas del día.

—No armo ningún barullo —dijo el gallo—, el amor necesita que yo canté desde el amanecer para no desperdiciar el tiempo. Tiene muchas tareas por delante y si se levantara tan tarde como tú, no podría cumplirlas todas a tiempo. El resto de los animales piensa igual que yo.

Viendo el gato que tenía razón, decidió atacarlo por otra vía.

—Bien, ¿y qué hay del alboroto que causas a menudo en el gallinero? ¡Vergüenza debería de darte! Eres un mujeriego. Todos los días te vas al nido de una gallina diferente y la dejas cargada de pollitos, ¡qué patán!

—Al contrario, mi trabajo no solo consiste en despertar a todos los habitantes de la granja, sino en mantener el gallinero poblado. Si no estuviera con las gallinas, ellas no podrían multiplicarse ni dar más huevos para el desayuno del granjero. Y aunque me gusta retozar con ellas, él sabe que es más que necesario.

Viendo el gato que no podía discutir con tan buenos argumentos, sacó las zarpas y de todas maneras mató al pobre gallo y lo devoró; aunque jamás tuvo en cuenta que no tardaría el granjero en conseguir otro.

Moraleja: A veces, la justicia y la razón no son suficientes cuando existen personas que quieren hacer daño, y pasan por encima de lo que sea y de quien sea para lograrlo. Por eso, sé muy cauteloso con tus enemigos.

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Publicado por: Erika GC

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