Cuentos de Aventura para Niños

El día que el trineo de Santa Claus voló hacia atrás

Era una temporada navideña muy inusual en el Polo Norte. Aquel año, los elfos estaban preocupados, pues ya se habían retrasado mucho con su horario de fabricación de juguetes. Incluso había surgido un rumor en el pueblo del Polo Norte, sobre que Santa Claus estaba pensando en programar las entregas de los juguetes de Navidad un día más tarde debido a un rarísimo suceso. Rodolfo, su reno más querido, el de la roja nariz, ¡solo podía volar hacia atrás!

Por más que intentaba indicarle el camino correcto, el animal siempre retrocedía y el trineo lo hacía con él. Nadie se explicaba el porque de este raro comportamiento.

Noelsta, el elfo experto en trineos voladores, acudió al llamado de Santa para averiguar lo que estaba sucediendo. Intento devolverle el sentido correcto de orientación a Rodolfo con todo tipo de remedios, desde hipnosis hasta deliciosos premios que lo animaran. ¡Nada funcionaba! Pronto, Noelsta descubrió lo que había pasado. ¡Alguien había cambiado el campo magnético del Polo Norte! Y Rodolfo, que era el encargado de guiar a los demás renos, no podía ir en contra de las fuerzas magnéticas que les ayudaban a volar.

—¡Esto es terrible! —exclamó Santa Claus— ¿Será que tendremos que cancelar la Navidad este año?

Todos los habitantes del Polo Norte se miraron asustados. Por suerte para ellos, en ese instante llegó la señora Claus con una solución.

—Tranquilos, tranquilos todos, que este año habrá Navidad como de costumbre —les dijo con una cálida sonrisa—. Hace muchos años, el campo magnético del Polo Norte cambió cuando un grupo de abominables Hombres de las Nieves pasaron por aquí. ¡Sus pisadas eran tan fuertes que la brújula del pueblo pasó de norte a sur y viceversa! Ahora mismo deben estar viajando de nuevo, para pasar las navidades con sus seres queridos al otro lado del mundo.

—Entonces señora Claus, ¿qué vamos a hacer? —preguntó Noelsta.

—Esto solo se puede resolver comiendo mis galletas especiales. Cada una tiene el poder de convertir izquierda en derecha, arriba en abajo, negro en blanco y viceversa. ¡Vengan todos, que voy a hornearlas y ya verán que ricas quedan!

Los elfos, los renos y Santa Claus entraron en casa con la señora Claus, que en la cocina preparaba sus mágicas galletas. Luego las sirvió en una enorme bandeja con varias tazas de chocolate caliente. Esa noche, justo antes de la víspera navideña, todos disfrutaron de una cena deliciosa y a la mañana siguiente, oh sorpresa, ¡Rodolfo había vuelto a la normalidad! Esta vez podía volar de nuevo hacia adelante y su nariz estaba más brillante que nunca.

Las fiestas se celebraron ese año conforme a la tradición y cuando Santa regresó a casa, se sintió orgulloso y satisfecho.

Tras este evento tan extraño, los elfos decidieron que de ahora en adelante iban a trabajar en equipo, para cumplir con el horario de entrega de juguetes en cada víspera de Navidad. Y hasta el día de hoy, tanto ellos como Santa Claus nunca han llegado tarde a la Navidad.

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