El Coco

Publicado por: Erika GC

Este cuento infantil corto habla sobre una criatura que acecha a todos los niños desobedientes, que no se van a dormir a su cama a tiempo. Es muy importante que todos los chicos hagan sus buenas horas de sueño, pues a sus padres les importa que estén bien descansados para comenzar un nuevo día.

Y es aún más importante que se queden bien dormidos a la hora correspondiente, pues los sueños más dulces les esperan a los pequeños que saben obedecer.

A los que no les aguarda el Coco.

¿Y quién es el Coco? Puedes estar preguntándote ahora mismo. El Coco, es una criatura hecha de sombras y pesadillas que acecha por los rincones de las habitaciones infantiles. A veces se esconde debajo de la cama, otras yace agazapado en el armario. No importa que clase de escondite pueda elegir, él siempre está ahí para revisar que todos los niños duerman temprano.

A veces, las madres o las abuelitas cariñosas cantan una canción para que los más chiquitos se metan entre las sábanas.

“Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y te comerá…”

Solo una vez yo he logrado ver al Coco, cuando era más pequeño y no me gustaba escuchar a mi madre, cada vez que me decía que me fuera a la cama a las nueve. Me quede despierto y brincoteando en la cama hasta que, de repente, la puerta de mi armario se abrió muy despacio y surgió de ella un brazo peludo y enorme, que terminaba en unas zarpas afiladas y curvas.

El Coco estuvo a punto de meterme en su saco para llevarme hasta su tierra de pesadillas, pero yo grité tan fuerte que desperté a toda la casa. Y para cuando mis padres corrieron a verme, ya el Coco había regresado a su escondite entre mis jerseys viejos y mis camisetas de superhéroes.

Mamá tuvo que arrullarme hasta que deje de llorar y papá tuvo que enseñarme que el armario estaba vacío, para que me convenciera de que todo había sido un mal sueño.

Pero no lo fue, yo sé que no fue así.

Desde ese entonces, no volví a desobedecer a mi mamá cuando llegaba la hora de dormir. Todos mis sueños fueron dulces, excepto uno que otro que el Coco enviaba para recordarme que podía regresar por mí, si alguna noche llegaba a encontrarme despierto.

Me enseñó lo que hacía con los niños insomnes: los metía en su saco y los arrastraba hasta lo más profundo de un bosque de sombras, para meterlos en su madriguera bajo tierra. Allí, los colocaba dentro de una enorme olla que colocaba al fuego para cocinarlos con sal y cebollas. Al Coco le encanta comer niños maleducados, pues sus lágrimas saben mejor.

A los que duermen a la hora prevista no los puede tocar, pues ellos viajan hasta el maravilloso país de los sueños en el que pueden ser lo que quieran, desde astronautas hasta héroes de historietas.

Y tú, ¿temes encontrarte con el Coco?

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Publicado por: Erika GC

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