El cisne tomado por ganso

Publicado por: Erika GC

Un granjero compró dos aves para tenerlas en su finca. La primera era un pequeño cisne, algo feo, pero que sin duda se convertiría en un animal hermoso al crecer y eso al hombre le pareció bien, pues ansiaba tener algo que le diera belleza a su granja. Además, algún día también quería escuchar el dulce canto del cisne, pues todos saben que antes de morir estos animales cantan por primera y última vez en su vida.

La segunda ave fue un ganso bonito y regordete, al que habría de criar para hacer un espléndido banquete. Cuando creciera lo suficiente su carne sería tierna y deliciosa, y con sus plumas se fabricaría un almohadón para la cama.

Así pues se llevó a ambos animales a su casa y los colocó a vivir juntos en un corral.

Todos los días, el granjero salía muy temprano de su casa para darles de comer y verificar que crecieran bien. A ambos les daba los mismos granos y los proveía con los mismos cuidados. Estaban creciendo muy rápido y poniéndose grandes y fuertes.

El cisne estaba alargando su cuello y esponjando sus blancas plumas. Pronto sería muy hermoso y podría soltarlo en el estanque para que disfrutara.

El ganso por su parte se había puesto bastante gordo, lo que lo llenó de gran satisfacción. Se acercaban las fiestas de fin año y su esposa podría prepararlo con nueces y relleno; sería una comida deliciosa para toda su familia.

Intuyendo que su final se acercaba, el ganso comenzó a planear alguna manera de escapar.

Una noche, cuando el granjero salió a por él para degollarlo, se escondió en un rincón del corral y como estaba muy oscuro, el hombre tomó por el cuello al cisne, confundiéndolo con el ganso. Tomo un hacha afilada e hizo que el animal apoyara su cuello contra un tronco recién cortado.

Y el cisne, al comprender que iban a matarlo, dejó escapar un agudo lamento, el más bello sonido que el granjero hubiera escuchado en toda su vida.

—¿Pero qué estoy escuchando? ¡Me he equivocado de criatura! —dijo, al darse cuenta de que había cogido al cisne.

Rápidamente lo liberó en el estanque, donde este liberó sus alas con felicidad. Viviría todavía muchos años, nadando entre las aguas y llenando a la granja de belleza.

El granjero regresó al corral y buscó incansablemente, hasta dar con el ganso, quien se había creído a salvo al pensar que iban a sacrificar al cisne. Pero su amo lo agarró por el cuello y lo condujo hasta su triste final, haciendo que soltara unos lamentos estruendosos.

—Ay, debí saber que no había forma de escapar de esta —dijo antes de morir—, quise jugar sucio y ahora de todos modos, harán caldo conmigo.

Moraleja: Nunca te apresures a castigar a nadie, sin antes cerciorarte de que se lo merece de verdad. Las personas más tramposas pueden ocultarse o inculpar a otras para salirse con la suya, pero al final, la verdad debe prevalecer ante todo.

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Publicado por: Erika GC

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