Cuentos Infantiles con Moraleja

El cielo y el infierno

Había una vez un reino muy lejano en Oriente, al cual dos amigos decidieron viajar juntos. Querían conocer el verdadero significado del Bien y el Mal, y alguien les había aconsejado buscar a un anciano maestro que vivía en aquella región.

—Es un hombre muy sabio, que ha vivido muchos años y conoce bastantes temas. Si alguien puede darles las respuestas que necesitan, es él.

Así pues, ambos amigos caminaron cientos de kilómetros hasta llegar a la casa del viejo, la cual estaba rodeada por un enorme jardín con estanques. Nada más llegar, él los recibió como si los hubiera estado esperando toda la vida. Comieron juntos, se presentaron y en cuestión de horas trabaron una gran amistad con él.

Había llegado la hora de preguntarle lo que tanto los intrigaba.

—Maestro —le hablaron—, ¿sabe usted cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?

El anciano sonrió pacíficamente.

—Escuchen con atención. Veo una gran montaña de arroz, recién cocinado, todavía desprende humo. A su alrededor se amontonan cientos de hombres y mujeres. Todos ellos están hambrientos y ansían llenar sus estómagos. Pero los palillos que utilizan para coger el arroz son tan largos, que cuando intentan llevar los granos a sus bocas, estos se caen y su hambre se hace más fuerte. Su frustración es tanta que todos ellos lloran, gimen, se insultan entre ellos. Se empujan unos a otros con tal de tomar un poco más de arroz, en vano.

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Los amigos aún no comprendían a donde quería llegar.

—Veo otra montaña de arroz tan grande como la otra y alrededor, también hay centenares de hombres y mujeres que quieren comer. Pero todos ellos están felices. Los palillos que tienen son demasiado largos, más que sus propios brazos, sin embargo eso no los detiene para calmar su hambre. En lugar de frustrarse o actuar los unos en contra de los otros, cogen los granos de arroz y se los dan de comer a la siguiente persona. Han aprendido a ayudarse entre ellos y no sienten envidia, ni odio. En vez de preocuparse por lastimar al prójimo, se están alimentando unos a otros.

Los amigos empezaban a comprender lo que el maestro quería decirles.

—No hay tal cosa como el cielo o el infierno, solo nuestras acciones en vida. La Tierra entera podría ser un paraíso si todos pusiéramos de nuestra parte para amar a los demás, en lugar de dejarnos llevar por la ira y el resentimiento. Ustedes pueden llevar el cielo a donde quiera que vayan, expandiendo este mensaje y enseñando a otros a ser amables con el resto. Todos tenemos mucho amor para dar.

Moraleja: La diferencia que existe entre los lugares buenos y malos, la marcamos nosotros mismos con nuestras acciones. Podemos hacer que nuestro un mundo sea un sitio ideal ayudándonos los unos a los otros, preocupándonos por los demás y amando a quienes nos rodean como nos amamos a nosotros mismos. En cambio, el odio y el egoísmo solo lograran hacerlos infelices.

El cielo y el infierno 1

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