El campesino y el diablo

Publicado por: Erika GC

Erase una vez un campesino que era muy astuto y le gustaba mucho leer. Todos los días se levantaba muy temprano para salir a trabajar la tierra y se llevaba un libro bajo el brazo para aprender. Llegó a leer tantos libros, que se hizo muy inteligente y pronto se corrió por el pueblo la voz de que era un muchacho muy avispado, al que era imposible engañar.

Escuchó el diablo estos chismes y lleno de envidia, se puso a berrear y a patalear.

—¡Nadie puede ser más listo que yo! Voy a ir a visitar a ese chico y veremos si es tan sabio como dicen.

Así, el diablo acudió a su plantación y abrió un gran hoyo en la tierra, en el cual colocó oro, diamantes y piedras preciosas. Luego lo cubrió todo con tierra y se sentó encima, esperando la llegada del campesino.

—¿Qué estás haciendo aquí, demonio? —le preguntó él al llegar— ¿Estás intentando robarme?

El diablo, muy ofendido al ver que no le tenía miedo, le respondió.

—Para nada, simplemente quise venir a ver si eras tan listo como todos dicen, pero yo no lo creo. Verás, acabo de ocultar un gran tesoro en este sitio, pero solo a mí me pertenece.

—Pues si está en mis tierras, entonces yo soy el verdadero dueño —dijo el muchacho con seguridad.

—Si tanto quieres mi tesoro te propongo un trato —le dijo el diablo—. Voy a regresar dentro de un año, para llevar todo lo que cultives en tu granja. ¿De acuerdo?

—Bien —dijo el campesino—, pero solo te llevarás lo que crezca de la tierra para arriba.

El diablo aceptó y entonces, el chico se puso a cultivar zanahorias, patatas y rábanos, que como todo el mundo sabe crecen por debajo de la tierra. Al año siguiente, cuando el malvado volvió y vio que no podía llevarse nada, hizo una rabieta y como no quería entregar su tesoro, volvió a exigir que repitieran el trato.

—Volveré a venir el año siguiente —le dijo—, y esta vez me llevaré todo lo que crezca de la tierra para abajo.

—Está bien —dijo el muchacho—, vuelve el año que entra.

Esta vez se puso a cultivar coles, calabazas y cebollas, los cuales crecían de la tierra para arriba. Al cumplirse el plazo de un año, el diablo regresó y ordenó que le entregara todo lo que había cosechado bajo el suelo.

—Creo que nada podrás llevarte pues en esta ocasión, la cosecha ha crecido encima —le dijo el campesino, mostrándole las parcelas que estaban listas para ser recogidas.

—¡Maldito bribón! —exclamó el diablo, lleno de ira— ¡Me has engañado! ¡Ten por seguro que esto no lo voy a olvidar nunca!

Y dicho esto desapareció, humillado al comprobar que aquel joven era realmente tan listo como todos decían.

Y como había ganado la apuesta dos veces seguidas, tuvo derecho no solo a conservar todo lo que había cosechado, sino también al fabuloso tesoro que el demonio había escondido en su propiedad.

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Publicado por: Erika GC

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