Del porque los osos polares tienen la cola tan corta

Publicado por: Erika GC

¿Te has dado cuenta de que todos los osos polares tienen una cola muy cortita? Hace mucho tiempo, esto no era así. Estas adorables criaturas contaban con una cola larga y peluda, blanca como la nieve, semejante a un armiño y la cual era su mayor orgullo. Les gustaba pasear con ella entre los glaciares y barrer la nieve. Dicen que su colita era tan admirable y esponjada como la de los zorros, animales conocidos por su astucia y agilidad.

Precisamente esta leyenda tiene como protagonista a un oso muy poco precavido y a una zorra, queriendo ayudarlo, no se imaginaba lo que su consejo iba a provocar.

En aquellos días, había un invierno muy que había congelado todos los lagos y provocado que todos los animales se resguardaran en sus madrigueras. Un oso polar vagaba de un lado a otro, buscando que comer. Se encontraba muy hambriento pero no lograba encontrar ninguna presa.

De pronto, vio pasar a una zorra del ártico, llevando consigo una docena de jugosos pescados. Al oso se le hizo agua la boca de solo mirar a aquellas suculentas truchas.

—Disculpa, buena amiga —le dijo acercándose—, ¿dónde conseguiste tanto pescado? Hace mucho que estoy buscando que comer y no puedo encontrar nada.

—Los pesqué en el lago —respondió ella.

—¿Pero cómo pudiste? Si todo el lago está congelado —le dijo él con asombro.

—Te equivocas, solo la superficie se congeló. Debajo de ella, los peces siguen nadando como si nada. Tienes que hacer un orificio con tus garras en el hielo y meter tu cola. Cuando las truchas la vean, se van a acercar a ella para mordisquearla. Espera a que tengas por lo menos una docena de ellas agarradas como lo hice yo y luego, saca la cola. No hay cosa más fácil para pescar en invierno.

El oso le dio las gracias y marchó al lago, ansioso para saborear pescados. Tal y como la zorra le había dicho, hizo un agujero en el hielo usando sus garras y metió su larga cola. No tardó en sentir como varios pececillos se aferraban a ella, lo que lo hizo relamerse el hocico. Las tripas le rugían de hambre.

—Pero yo soy más grande que la zorra, una docena no me va a bastar —se dijo—, mejor espero por lo menos a atrapar el triple. ¡Con el hambre que tengo sería capaz de devorar a todos los peces del océano!

El oso se quedó por más tiempo con la cola sumergida en el agua helada. Tanto así que esta se le congeló y cuando quiso tirar de ella para sacar a todos los peces que había conseguida, esta se desprendió, perdiéndose en las aguas con su jugoso botín.

Muy triste, el oso se lamentó por su poca prudencia y su avaricia.

—Si le hubiera hecho caso a la zorra, ahora tendría el estómago un poco más lleno y mi cola intacta.

A partir de entonces, todos los de su especie comenzaron a nacer con la cola corta.

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Publicado por: Erika GC

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