El espejo maligno

Nunca me habían interesado tanto los espejos, hasta que mamá trajo aquel tan extraño de la tienda de antigüedades. Lo colocó en el recibidor con su marco que formaba extrañas figuras y dijo que se veía precioso. A mí no me o pareció al principio, así que seguí jugando con mi pelota. Pero luego… luego me pareció que sí, que sí que se veía bonito. Además, el reflejo de uno se veía realmente gracioso cada vez que pasaba frente a aquella cosa. Como más simpático, más alegre. Un día, al volver del partido de fútbol, me puse de pie ante (…) Leer el Cuento Infantil >>

El pozo

Martín siempre iba a pasar los veranos a la casa de campo de sus abuelos, un lugar muy viejo y grande, donde su mamá había vivido durante toda su infancia. Los alrededores estaban llenos de campos verdes, donde algunos campesinos llevaban a sus animales a pastar de vez en cuando. Y muy cerca de la casa, también había un pozo muy profundo. Sin embargo, hacía muchos años que no sacaban agua de ahí. No era necesario en esos tiempos y además, sus abuelos le habían dicho que el líquido de ese pozo estaba estancado y sucio. Su madre no obstante, (…) Leer el Cuento Infantil >>

Bajo la cama

Todo niño bueno sabe que pocas cosas son tan sagradas como la hora de dormir, pues a sus padres les importa que ellos tengan un buen descanso para poder jugar e ir a la escuela como de costumbre. Por eso es muy grave cuando un niño no se duerme a la hora indicada. Y en esas ocasiones, en que los chiquillos desobedientes insisten en permanecer despiertos hasta tarde, no hay más remedio que hablarle a la criatura que se esconde bajo la cama. ¿No la conoces? Todas las casas cuentan con una y se esconde en la oscuridad, allí donde (…) Leer el Cuento Infantil >>

La casa sin salida

No había muchas personas que se atrevieran a subir por la colina que se levantaba al final de la Calle de los Narcisos, un sendero muy apacible dentro de un suburbio donde casi todas las familias tenían hijos de entre diez y quince años. Esto por supuesto, facilitaba que muchos de ellos se reunieran para jugar en las calles, pues sus padres se conocían y no veían ningún problema en dejarlos salir. Lo que más llamaba la atención de los infantes no era la colina en sí, sino lo que había encima de ella. Una casa enorme toda hecha de (…) Leer el Cuento Infantil >>

La niña, la bicicleta y el ataúd

La soledad y la oscuridad de la noche tenían un toque mágico para Ariana, que era una niña muy intrépida. A ella le gustaba pasear y hacer piruetas en bicicleta a toda velocidad en una carretera amplia. Una noche, como siempre, ella sube a su bicicleta y sale a dar un paseo. La noche estaba fría y el viento soplaba fuerte. Era estremecedor y a la vez emocionante para Ariana. Las luces de los autos, como nunca, eran más intensas y enceguecían los ojos de la niña de vez en cuando. Empezó a sentir que se esforzaba mucho para abrir los (…) Leer el Cuento Infantil >>

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