La Reina de las Nieves (7ma parte)

Durante nuestro anterior episodio, vimos a Gerda escapar hacia Laponia, ayudada por la hija de los bandidos y su reno. Montada a lomos del animal, la pequeña atravesó kilómetros cada vez más fríos hasta internarse en el norte, todo cubierto de nieve y de hielo. En el cielo, luces verdes y violetas destellaban iluminando el manto nocturno y el animal las saludaba como si fueran viejas amigas. ¡Estaba tan feliz de volver a su casa! Al entrar en Laponia, se detuvieron frente a la humilde casa de una mujer que era muy sabia. Ella les permitió comer y descansar, antes (…) Leer el Cuento Infantil >>

La Reina de las Nieves (6ta parte)

Durante el capítulo pasado de nuestro cuento, vimos como la carroza de la pequeña Gerda había sido asaltada por un grupo de bandidos en el bosque. Y si la niña se salvó de ser cocinada por la matriarca de esos ladrones, fue gracias a su hija, una chiquilla tosca que de inmediato quiso jugar con ella. Gerda le contó toda su historia y como había ido a parar al palacio de los príncipes, buscando a su amigo Kai. Al llegar al sitio donde vivía con su numerosa familia, la muchacha llevó a Gerda hasta su habitación, que se encontraba en (…) Leer el Cuento Infantil >>

La reina de las nieves (5ta parte)

Durante el capítulo anterior de nuestro cuento, Gerda había llegado hasta el palacio de una princesa en busca de Kai. Un pajarito le había confiado que su amigo se había casado con esa encantadora muchacha, olvidándola por completo. Y Gerda, al verlo durmiendo plácidamente junto a ella, no pudo hacer otra cosa que echarse a llorar despertándolos a ambos. —¡Pobre criatura! —dijo la princesa— ¿Qué haces aquí en medio de la noche? Me has dado un buen susto. Cuando Gerda levantó la mirada, se dio cuenta de que ambos príncipes la miraban preocupados y también de que aquel chico, no (…) Leer el Cuento Infantil >>

La reina de las nieves (4ta parte)

En el capítulo anterior de nuestro cuento, vimos que Gerda llegó a la casa de una hechicera, que como siempre había deseado tener una niña, le puso un encantamiento para que decidiera quedarse con ella. Todos los días le llevaba un plato lleno de frescas cerezas para que pudiera comer y peinaba sus largos cabellos rubios con un peine de oro, hasta dejarlos rizados y bonitos. Pero en el fondo, el cariño que Gerda sentía por su amigo Kai no se había esfumado del todo. Y una mañana, cuando se despertó con la fragancia de las flores del jardín, se (…) Leer el Cuento Infantil >>

La reina de las nieves (3ra parte)

En el capítulo anterior de nuestra historia, vimos como Kai había sido arrastrado en su trineo por un coche blanco y majestuoso, que era llevado por un par de caballos que parecían de nieve. Era el vehículo de la Reina de las Nieves, una hermosa mujer con un corazón de hielo, que iba vestida con pieles polares. Ella se bajó de su carruaje y se acercó al niño para invitarlo a entrar. Kai se sentó junto a ella temblando de frío. —¿Tienes frío? —le preguntó la doncella— Métete bajo mis pieles para cubrirte. Y Kai se metió entre las pieles de (…) Leer el Cuento Infantil >>

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