La ondina

Erase una vez dos hermanitos que se querían mucho y acostumbraban jugar juntos a la orilla de un manantial. Pero quiso la mala suerte que un día, mientras estaban jugando, cayeron a las aguas de la lagunilla hasta lo más profundo, donde vivía una ondina malvada que apenas los vio, los quiso convertir en sus sirvientes. —¡Ahora sí que los he cogido! —exclamó— De ahora en adelante, tendrán que trabajar para mí y hacer todo lo que yo les diga. ¡Y pobres de ustedes si se intentan escapar! Por más que buscaron una salida que les permitiera escapar del manantial, los (…) Leer el Cuento Infantil >>

El campesino y el diablo

Erase una vez un campesino que era muy astuto y le gustaba mucho leer. Todos los días se levantaba muy temprano para salir a trabajar la tierra y se llevaba un libro bajo el brazo para aprender. Llegó a leer tantos libros, que se hizo muy inteligente y pronto se corrió por el pueblo la voz de que era un muchacho muy avispado, al que era imposible engañar. Escuchó el diablo estos chismes y lleno de envidia, se puso a berrear y a patalear. —¡Nadie puede ser más listo que yo! Voy a ir a visitar a ese chico y (…) Leer el Cuento Infantil >>

Los deseos ridículos

Había una vez un leñador que vivía en una humilde cabaña, oculta en lo más profundo del bosque. Todos los días, este pobre hombre se quejaba de su suerte, lamentándose por la miseria en la que vivía y lo mucho que tenía que trabajar para mantener a su esposa, que era bonita pero muy mezquina. Un día, cansado de escuchar todas sus quejas, el dios Júpiter se presentó ante él mientras cortaba madera en el bosque y el leñador, asustado, se echó a sus pies. —¡Tenga compasión de mí, señor mío! —exclamó— ¡Le aseguro que no dije nada con mala intención! (…) Leer el Cuento Infantil >>

La novia de la liebre

En una cabaña muy humilde, habitaba una joven muy hermosa con su madre, quien era viuda y granjera. Un día, al asomarse a su parcela, la mujer vio como una enorme liebre comía de sus lechugas y mandó a su hija con la escoba para ahuyentarla. —Shh, shh, ¡márchate, liebre y no vuelvas por aquí! —decía la pastorcita, agitando la escoba entre sus manos para asustar al animal. Y la liebre se marchó a toda prisa, dando grandes saltos. Sin embargo, al día siguiente regresó para degustar las coles y como la viuda volviera a asomarse a la ventana, tuvo que (…) Leer el Cuento Infantil >>

El ratoncillo blanco

Un día, el rey de un próspero reino salió de caza él solo y mientras andaba por el bosque, se perdió. Estaba intentando encontrar el camino de nuevo cuando de pronto, escuchó la conversación de dos personas en las cercanías. Se trataba de un campesino y su esposa, quienes vestidos con ropas muy humildes, cortaban leña y se quejaban por tener que trabajar tanto. —¡A veces pienso que Eva, nuestra señora madre, fue demasiado glotona! —exclamó la mujer— Si no fuera porque se comió el dichoso fruto prohibido, nosotros nos estaríamos aquí, trabajando como mulas de sol a sol y en (…) Leer el Cuento Infantil >>

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