Cuentos de Terror para Niños

Blacky, el diablo afortunado

Allá en los infiernos vivía un pequeño demonio llamado Blacky, el cual formaba parte del Gran Ejército de Lucifer, a pesar de ser muy torpe y pequeño. Aquel año, todos los diablos se reunieron en la sala de juntas para discutir un nuevo y malvado plan. Navidad estaba muy cerca y el General al mando tenía una idea genial para fastidiarla.

—Este año, vamos a atormentar a uno de los humanos más importantes de la Tierra —anunció—, se trata de un hombre de negocios muy rico pero de buen corazón. Pues bien, quiero que le echen a perder las fiestas, para que deje de tener esperanza en la Navidad. Manténganlo ocupado, que no tenga tiempo de hablar con nadie, ni siquiera con su familia. ¡Mucho menos que les compre regalos! ¿Entendieron?

Todos los demonios se pusieron a la obra, afanados en arruinar la Navidad de aquel pobre hombre. Pero Blacky, como era un holgazán, dejó que los demás se encargaran de la tarea… hasta que fue sorprendido por el General.

—¡¿Cómo es posible que todos se estén esforzando por hacer el mal y tú estés aquí tan tranquilo?! —le espetó— Mira, mañana es el día después de Acción de Gracias, una fecha muy importante para muchos humanos, ¡si no haces nada para molestar a ese hombre, recibirás el peor castigo en todo el infierno!

Asustado, Blacky subió a la Tierra y pensó en que podía hacer para estropear las navidades que se avecinaban.

—¡Ya sé! —se dijo— Voy a entrar a las casas y a robar todos los regalos que estén preparando para Navidad.

Y así, Blacky se hizo invisible y fue entrando, una por una, a las casas que se encontraba por el camino. Al final terminó con tantos paquetes, que no tenía ni idea de que hacer con ellos.

—Mejor los escondo todos en esta casa tan grande —dijo, entrando a una enorme mansión. Él no lo sabía, pero esa era la casa del bondadoso hombre de negocios al que estaban molestando—, ¡aquí nadie los encontrará!

Al día siguiente era el cumpleaños de su hijo y este, se emocionó mucho al ver aquella montaña de regalos. Blacky pensó que su General lo castigaría al notar al niño tan feliz, pero para su sorpresa, lo felicitó por su ingenio.

—Debo admitir Blacky, que esta vez me sorprendiste, ¡ahora si arruinaste la Navidad!

—¿Ah sí?

—Claro, ha sido una idea brillante llevarle todos esos regalos al niño. Fíjate, por fuera todo parece ser perfecto y alegre, pero en realidad, al pequeño solo le importan sus regalos. Su padre piensa que cumplió y ahora se irá de nuevo a la oficina, sin prestarle atención. ¿Qué mejor plan para acabar con la Navidad, que volviendo a las personas materialistas y consumistas? Pronto les preocupará gastar más que estar con sus seres queridos.

Blacky fue nombrado como Comandante del ejército infernal y muy pronto, su estrategia se extendió al resto del mundo. Así fue como nació el Black Friday, ese día hecho para comprar y opacar el verdadero significado de las fiestas.

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