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Beto y los ratones

Hubo una época en que la casa de doña Juana se llenó de ratones y ella en su afán por desaparecerlos, quería llenar la casa de trampas pero recordó que tenía un hijo travieso y decidió no hacerlo para evitar un accidente. Beto tenía 4 años y era hijo único. Como se sentía solo, jugaba con los ratones sin que su mamá supiera porque sabía que a su mamá no le gustaban.

A Beto le gustaba verlos saltar de la mesa al suelo y una vez en él, trataba de correr más rápido que ellos (claro que nunca les ganaba a los ratones). Él les daba de comer un pedazo de queso a escondidas de su mamá para que no se moleste con él (aunque la señora Juana estaba empezando a sospechar, ya que el queso siempre se acababa rápido).

Juana pensó que los ratones se comían el queso y muy enojada lo escondió con llave en el repostero de la cocina.

Beto no alcanzaba la altura del repostero y no tenía la llave así que empezó a remojar pedacitos de pan con mantequilla y leche, y notó que les gustaba. Entonces llegaron más ratones por más comida y ahora lo que se acababa ya no era el queso sino los panes y la mantequilla.

Juana una tarde fingió salir para descubrir qué era lo que estaba sucediendo en la casa y se escondió detrás de las cortinas. Entonces vio que Beto les daba leche y pan a los ratones y se molestó mucho porque ella compraba los alimentos no para los ratones sino para ella y su hijo. Pensó que debía castigar a su hijo y echar a los ratones de la casa, pero… sintió compasión por los ratones y emoción por el desprendimiento de su hijo.

En lugar de castigarlo, habló con él y le explicó a Beto que la casa no era lugar para ellos porque era antihigiénico y él podía enfermarse. El niño entendió y acordaron que ella le compraría unos hamsters como mascotas. (Años más tarde a Beto le ocurrió algo parecido con uno de sus hijos y él siguió el ejemplo de su mamá conversando con su él y actuando sabiamente.)

ratones comiendo queso

A los adultos, muchas veces se nos hace difícil entender a los niños. Conversemos con ellos, hagamos que ellos entiendan y lleguemos a un acuerdo. Después de todo, los niños recién están empezando a vivir y se les debe enseñar mostrando sabiduría en nuestras decisiones, para que ellos hagan lo mismo y sean buenas personas con la sociedad y sus hijos en el futuro. (esto se repite y así es como el mundo cambia…o mejor dicho, debería cambiar)

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Paty Cuentacuentos

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