Bamako, la chica de la luna

Publicado por: Erika GC

Existe una leyenda de África que dice que antiguamente, la luna no existía y los hombres tenían que ocultarse de las tinieblas apenas se ponía el sol. Era por eso que casi ningún ser vivo permanecía fuera de su refugio en la noche, temerosos como estaban de la oscuridad.

En una pequeña aldea de tierras africanas, habitaba una muchacha muy dulce y hermosa llamada Bamako. Todos la querían por su noble corazón y la admiraban por su belleza. Pero las personas de su pueblo eran muy humildes y noche tras noche tenían que soportar los saqueos de unos guerreros del poblado vecino, que se aprovechaban de la penetrante negrura del cielo para robarles y aterrorizarlas.

La gente se estaba quedando sin comida y animales. Casi todos sus caballos habían sido robados, y sus aves de corral también.

Viendo el sufrimiento que había en la aldea, el dios  N´Togini decidió presentarse una de aquellas noches ante Bamako, conociendo su gran corazón. Con una voz suavísima, atrajo su atención para evitar inquietarla y le dijo que tenía un trato que ofrecerle.

—Tú sientes un gran amor por tu familia, por tus amigos y tus vecinos —le dijo—. Pues sé de una manera con la que nunca más tendrán que temer de la oscuridad. ¿Estás dispuesta a hacer un gran sacrificio?

Bamako no lo pensó y le dijo que sí.

—Hace mucho tiempo que mi hijo, Djambé, te ama en secreto. Él vive en una caverna cerca del río y todos los días te ve acudir a las aguas. Si aceptas convertirte en su esposa, él te elevará al cielo y tu rostro se convertirá en un astro luminoso que ilumine a los tuyos. Bajo tu luz, las personas ya no tendrán que temer a sus enemigos. Podrán defenderse, podrán salir y apreciar la belleza de la noche.

—¿Qué debo hacer? —preguntó Bamako.

—Ve a la roca que se alza sobre la caverna próxima al río y tírate desde allí. No temas, Djambé te cogerá en brazos y te llevará con él hasta el cielo, donde vivirán juntos eternamente.

Dicho esto, N´Togini desapareció y Bamako se fue a dormir.

Al día siguiente nada más levantarse el sol, fue a lavarse al río. Se colocó sus mejores ropas, se perfumó con flores y caminó hasta el acantilado que el dios le había indicado. Desde allí se lanzó sin dudarlo, sintiendo como la recogían los poderosos brazos de Djambé .

El joven le sonrió y ascendió hasta el cielo, donde el rostro de su esposa se convirtió en una hermosa perla blanca que se puso a resplandecer apenas cayó la noche.

Desde ese momento, nunca más hubo miedo en su aldea. Los hombres se organizaron con la luz nocturna para ahuyentar a sus enemigos y la alegría volvió a florecer. Ahora las personas salían de sus casas y bailaban bajo la luna llena.

Hasta hoy, Bamako y Djambé viven felices entre las nubes. Y ella sigue iluminando con cariño a todos los seres vivos del planeta.

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Publicado por: Erika GC

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